Alierta esboza un panorama optimista en una junta plagada de protestas
Economía
M. J. Alegre madrid
Un centenar de accionistas abuchearon al presidente de Telefónica y pidieron su dimisión La firma espera elevar este año su beneficio entre un 7 y un 10%
El presidente de Telefónica, César Alierta, trazó ayer un panorama optimista para la compañía, en un entorno económico favorable y ante la recuperación del sector de las telecomunicaciones, y ratificó los objetivos anuales de crecimientos de ingresos (entre el 7% y el 10%) y de resultados de explotación (entre el 15% y el 18%).
Lo hizo en una junta de accionistas marcada por las ruidosas protestas de representantes de asociaciones y sindicatos minoritarios, en la que se esforzó además por transmitir la imagen del nuevo perfil de la compañía, más comercial y volcado en el cliente. Hacia la mitad del discurso, Alierta se refirió al plan de regulación de empleo que Telefónica aprobó en el 2003 y fue entonces cuando un grupo de personas -aproximadamente un centenar-, que portaban distintivos de los sindicatos CGT y CC.?OO. y algunos carteles de Sintel, comenzaron a proferir gritos de «Alierta, dimisión», «Explotadores» y «Es mentira».
Los abucheos y pitidos que se escucharon en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo madrileña durante toda la comparecencia del presidente apenas dejaron oír la presentación de resultados, por lo que algunos accionistas decidieron abandonar la sala.
Retribución al accionista
Tras cuatro horas y media de intervenciones, la asamblea aprobó las cuentas y la política de retribución al accionista diseñada para este ejercicio: un dividendo de 0,40 euros por acción, y la continuidad del programa de recompra de acciones, para su posterior amortización. El dividendo constará de 0,20 euros por título, que se pagarán el 20 de mayo, y del reparto de una prima de emisión por la misma cantidad, a abonar el 12 de noviembre.? La operadora tiene 1,66 millones de accionistas y la fórmula diseñada trata de satisfacer tanto los intereses de pequeños ahorradores como los de los grandes fondos de inversión. Al reducir el número de títulos en circulación, aumenta el valor de cada uno de ellos.
Juntas polémicas
La primera empresa española no financiera por resultados -un puesto que recuperó en el 2003 con unas ganancias netas de 2.404 millones de euros-, y la cuarta por capitalización bursátil en el conjunto de la zona euro (superada tan sólo por tres petroleras), es también una empresa de servicios con una larga trayectoria de agitadas juntas de accionistas.
Tanto es así que un presidente anterior, Cándido Velázquez, se marchó en dos ocasiones sin poder leer su discurso y otro, Juan Villalonga, estableció una zona acotada para directivos y accionistas de referencia y una sala aneja para el resto de los asistentes, que mantuvo otros dos años. El salón único se reinstauró después, aunque con fuertes medidas de seguridad, que este año incautaron en el control algunos objetos contundentes.