La Voz de Galicia

SILENCIO

Economía

MANUEL PORTELA ANÁLISIS

07 Nov 2001. Actualizado a las 06:00 h.

En toda Europa se ha extendido la idea de que si se tiene un dinero no declarado a Hacienda hay que gastarlo en la renovación de la cocina o los baños de la casa, cambiando de coche o adquiriendo una vivienda. Los ciudadanos europeos compran bienes duraderos con billetes sacados del colchón y ahorran el dinero legal. En nuestro país, el Banco de España dio cuenta de ello al informar que la demanda de billetes de 5 y 10.000 pesetas (60,10 euros), decrecía. También lo detectó Hacienda ante el crecimiento de la presión fiscal en un año de reducción de impuestos. Beneplácito La situación cuenta con el beneplácito de las autoridades, ya que nadie quiere frenar el consumo. No sólo no hay persecución, blanda o dura, sino que el fraude se anuncia públicamente por si alguien no lo sabía. No cabe interpretar otra cosa del silencio de Hacienda ante las palabras de ANFAC o el estudio del BBVA sobre la «absorción de un billón en dinero negro en vivienda». Aunque haya una amnistía consentida, lo lógico es que nadie quisiera seguir cobrando negro. Y sin embargo, el ciudadano común ha comprendido que puede seguir aceptándolo siempre que utilice la fórmula blanda de blanqueo, es decir, que destine el dinero negro al consumo corriente mientras ahorra una parte del blanco. Sólo es cuestión de hacer bien las cuentas a efectos de declaración sobre la renta.


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