Apagones
Lalín
A CONTRAPELO
20 Oct 2004. Actualizado a las 07:00 h.
ESTABA EN un céntrico bar de Lalín, despachando un café con leche y riéndome con un chiste en la prensa, cuando de repente todo quedó a oscuras. El líquido de la taza se desparramó por las páginas del diario, convirtiéndolo en un pastiche irreconocible. Disculpas a la camarera y maldiciones contra el temporal y, también, para la empresa de la luz. Lo de los apagones en la capital dezana comienza a convertirse en un recurso endógeno. Llueve y rachea el viento, luego hay cortes de suministro. Y a mi pequeño problema con el café se suman otros mucho más importantes para la hostelería en general, el comercio -alguna tienda cerró ante el temor del pillaje-, la banca y las empresas radicadas en los distintos polígonos. En definitiva, que se clama al cielo, y no precisamente lluvia, una solución definitiva para los sustos que nos depara de forma periódica el abastecimiento eléctrico.