En su desesperación por buscar ayudas la familia de los dos rumanos fallecidos llamó ya a varias puertas sin resultado. Entre ellas las de la embajada de Rumanía, donde les dijeron que no había ayudas ni nada que hacer. Algunos familiares de Mircea Dumbrava fueron también al Concello de Lalín a preguntar por posibles ayudas y según la familia les dijeron también que no tenían nada.
Al ser preguntados los familiares de los rumanos fallecidos señalaban ayer que no habían recibido ninguna llamada ni ninguna visita ni de apoyo ni siquiera de pésame por parte de ninguna institución. Nadie por parte del Concello, Xunta o Diputación se había interesado por su situación.
Por el tanatorio sí pasaron vecinos a título particular que acudieron a darles el pésame y a compartir su dolor. Laurento señalaba que ayer una mujer que pasó por allí les pidió un número de cuenta para poder darles una ayuda. De ahí que se les ocurriese que a lo mejor podían encontrar la solidaridad en sus vecinos, que puedan realizar pequeñas aportaciones para echarles una mano en la medida de lo posible. La historia de estas tres familias es similar a la que vivieron muchos gallegos que hace décadas se marcharon a trabajar con lo puesto a algún país de Europa, donde trabajaban a destajo para ahorrar todo lo que podían y volver algún día «con dinero para una casa y una vida», como decía Laurento. El mismo sueño de todos los gallegos en la emigración.