Gres rememora a sus «héroes» de 1809
Deza
20 Dec 2009. Actualizado a las 02:00 h.
«Nestas pedras aínda se conservan os ecos daqueles berros dos nosos veciños», recordaba el escritor cruceño Xosé Neira Vilas a pie del puente donde se libró la histórica batalla de los vecinos de la jurisdicción de Trasdeza contra las tropas napoleónicas. Desde ayer será su presencia será mayor. Un monolito en «lembranza dos patriotas que venceron ás tropas de Napoleón en 1809» los rememorará a partir de ahora.
Vila de Cruces, Silleda y Boqueixón se dieron la mano para recordar esta batalla. No faltaron entre los asistentes descendientes de protagonistas, caso de José Rivas Martínez, que tiene en sus antepasados al que fuera presidente de la junta gubernativa de Trasdeza durante la batalla y conserva documentación de la época. Él fue quien donó el monolito realizado por el cantero silledense Félix Gil. Pero hubo también muchos vecinos ávidos de acercarse a su historia no tan lejana y buscaron la recopilación realizada por José Espiño y Manuel Mosquera. Además de los regidores, también apoyaron con su presencia el acto ediles tanto de los gobiernos como de la oposición, caso de concejales del PSOE de Silleda y Boqueixón. Entre los asistentes otras caras conocidas como la de del ex regidor, Juan Salgueiro, o el que fue presidente de la Semana Verde, José Maril, o la pintora Marisa Miguélez.
Los alcaldes de las tres localidades, Jesús Otero, Ofelia Rey y Adolfo Gacio hicieron un repaso por el histórico enfrentamiento. Comenzó el cruceño, que no dudó en poner a los que hace 200 años como un referente. «Foron e son un modelo a seguir», dijo Otero. Le siguió el de Boqueixón, quien destacó que hace 25 años habían encontrado el libro de fallecidos en la casa rectoral. Después intervino Ofelia Rey. Tras arrancar con tres palabras en gallego hizo un análisis de los hechos históricos dignos del fondo bibliográfico gallego reforzado con un perfecto castellano que, al ser el único orador que no lo hizo en gallego, sorprendió. Por su parte fue el párroco de Bandeira, José Espiño, el que puso nombres y apellidos y colocó las anécdotas. Así, recordó como una mujer en Abades fue matada por los franceses cuando lloraba abrazada a un ternero que querían quitarle o como el párroco de Escuadro se escondió debajo de un molino en movimiento. Peor suerte corrió un miembro de la familia Espinosa que se escondió y lo descubrió su perro. También relató el parte de bajas de aquella lucha. Como los 29 muertos en Camanzo, los ocho de Bandeira, los seis de Abades o Ledesma; o los cuatro de Escuadro, Moalde o Chapa, entre otros. Después, Neira Vilas destacó al espíritu de estos antepasados que lucharon «pola dignidade e liberdade deste territorio» y los colocó como ejemplo de heroicidad. Pero el broche lo puso el párroco, apelando a firmar la paz con los franceses. «Aquela guerra aínda non se clausurou. ¿Non é tempo de que se firme a paz?», dijo. Después, el himno con gaiteiros y de la Unión Musical de Ponteledesma y unos pinchos. Retos para el futuro. Pero del acto quedan nuevos retos. Como el que pidió Espiño a Neira Vilas. El párroco pidió al escritor que acabara el trabajo sobre al histórico camino Santiago-Ourense que pasaba por Gres.