Carteles
Deza
EL CRISOL | O |
20 Jul 2005. Actualizado a las 07:00 h.
LAS MARQUESINAS de las carreteras tienen una función más allá de dar cobijo a los que aguardan por el transporte público. Sirven de improvisadas vallas publicitarias asiduamente. Cada vez que hay campaña electoral toca ver en ellas las de los candidatos de turno. Pero es en verano, cuando llegan las fiestas e inauguraciones, cuando esta función de valla se convierte en primordial para las marquesinas. Tanto que hasta las que son transparentes al cabo de unos meses son opacas. Así, las fotos de Fraga, Touriño o Quintana ya están ocultas por múltiples programas de fiestas. Unos superpuestos por encima de otros cuando todavía no se ha alcanzado la fiesta que anuncian. En estos días, la N-525 entre Silleda y Lalín mandan los de la Festa da Paella. El volumen de carteles llega a ser tal que al final el conductor que circule no será capaz de descifrar tal laberinto de papeles. Y no se enterará de que hay fiesta en Camanzo a principios de agosto porque es imposible leer los días de su celebración o el programa de la Festa do Polo de Taboada. Y mientras los concellos permiten el uso de las marquesinas como vallas publicitarias en lugar de buscar una solución que no afecte al mobiliario público.