Omar Elabdellaoui vuelve a jugar al fútbol tras quedarse ciego
Deportes
Durante la celebración del fin del 2019, un fuego artificial le estalló en la cara, causándole graves problemas de visión
12 Feb 2022. Actualizado a las 13:04 h.
La víspera de año nuevo del 2020 es una que Omar Elabdellaoui nunca olvidará. El año cerró para el futbolista noruego con una grave lesión. Un fuego artificial le explotó en la cara, provocándole que perdiera la visión. Tras 11 cirugías y 13 meses de recuperación, el defensa del Galatasaray ha vuelto a jugar al fútbol. Un milagro.
Durante las celebraciones del 31 de diciembre, el futbolista se preparó para encender otro fuego artificial. Rodeado de amigos y familiares (incluidos sus tres hijos), aquel juego terminaría en tragedia. Al intentar encender la mecha, uno de los fuegos se encendió de forma prematura. «¡No puedo ver, no puedo ver!», gritó Elabdellaoui. Su piel se había visto dañada por la pólvora, y sus ojos y chaqueta ardían, según relata The Guardian. Por mucho que su esposa acudió a ayudarle, poco pudo hacer. Una ambulancia llegó rápidamente a la vivienda, pero tardó mucho tiempo en llegar al hospital. Ya era demasiado tarde, y las consecuencias catastróficas. La noticia se propagó de inmediato. Una fotografía de la cara de Elabdellaoui comenzó a circular por la red.
Una ceguera. Ese fue el veredicto. «Pensé que tenía algo en el ojo, pero luego sentí que me ardía la cara y todo estaba negro», recordó el noruego tras lo sucedido. Desde ese momento, Elabdellaoui comenzó su lucha. «Realmente no tuve control sobre los primeros días. Todo estaba oscuro, no sabía si era de día o de noche», afirma.
El apoyo fue constante, pero sus seres más cercanos sufrieron mucho lo ocurrido. Su hermano viajó para estar con él pero, al verle, se derrumbó. El daño en la cara del jugador era tal, que no pudo reconocerle.
Tras superar con éxito operaciones en Turquía y Estados Unidos, logró salvar uno de sus ojos. Un buen proceso de recuperación ha sido clave para ello. Una gran noticia a la que se sumó, meses más tarde, el haber pasado las pruebas para disputar un partido.
Pudo unirse a la plantilla a principios de enero. Ahora lleva unas gafas especiales y una lentilla, pero está de vuelta. «Cuando volvió a jugar, todo fue muy emotivo, todos los jugadores lloraban y se abrazaban», relató el doctor del Galatasaray. Este fin de semana volverá a un campo de fútbol.