Jugar y sufrir
Deportes
14 Apr 2016. Actualizado a las 05:00 h.
Simeone ha convertido al Atlético en un dolor de muelas. Lidera un grupo de entusiastas para el que lo único que está prohibido es rendirse; un equipo de fieles entregados a una causa y con una conmovedora capacidad agonística. Ayer tocaba apretar al Barcelona en la salida, alejar de su área a un trío de estrellas capaz de poner todo patas arribas en un instante. Y lo consiguió durante todo el primer tiempo; paciente, pese a que la grada invitaba a los excesos, se jugó a los que el cuadro local quiso. Y la sensación es que mientras el Atlético parece un grupo emergente, sólido y que ha crecido desde unos cimientos sólidos atrás, el Barcelona lleva unas semanas con síntomas de agotamiento, de una preocupante falta de frescura. Y ahí, en el cuerpo a cuerpo, en el esfuerzo, el Atlético le lleva unos cuantos cuerpos de ventaja a casi todos, porque lo ha convertido en un hábito durante los últimos años. El Cholo ha construido un equipo camaleónico, versátil, capaz de buscar al rival en su área y vertical cuando lo necesita, pero también de apelar a la heroica, de resistir encerrado en su propio campo durante 40 minutos sin inmutarse, aunque enfrente, como ayer, estuviera el Barcelona de Messi, Neymar y Luis Suárez.