Que Dios reparta suerte
Deportes
El sacerdote, que llegó a jugar en el filial leonés, hará el saque de honor en San Lázaro y asegura que encara la contienda «con el corazón dividido»
16 Feb 2014. Actualizado a las 07:00 h.
Jesús Fernández pertenece, generacionalmente, a la época de porteros de la talla de Arconada o Urruticoechea. Cuando era un crío tuvo oportunidad de ver en su esplendor a arqueros de la talla y el fuste de Iribar o Jean Marie Pfaff. Y terminó por encaminar sus pasos hacia esa demarcación.
La afición lo animó a vivir las tardes de los domingos en el área. Y la vocación lo llevó hacia otros hábitos que también tienen su día más señalado en el fin de semana, los de la Iglesia.
Llegó un momento en el que conciliar campos y altares resultaba tarea imposible, no cabía eternizar el dilema y la sotana pesó más que los guantes en esa decisión. Entonces tenía 28 años y era el portero del filial de la Cultural Leonesa, el club que esta tarde se medirá al Compostela en San Lázaro.
En todo caso, aquella decisión no estuvo acompañada de un alejamiento drástico de la atmósfera balompédica. Durante quince años ejerció como capellán de la Cultural, hasta que tuvo que dejar la vicaría de su diócesis natal para ser investido obispo auxiliar de Compostela. La ceremonia se celebró el pasado fin de semana.
Jesús Fernández reconoce que será un día de «corazón dividido». «Por un lado está mi pasado culturalista, pero por otro ya empiezo a sentir al Compos como algo cercano -añade-. Aquí he tenido una gran acogida. Y hace ya días que me visitaron para ofrecerme ir al palco y hacer el saque de honor».
La primera oportunidad se le presenta, precisamente, ante la Cultural Leonesa que lleva en el alma, en un contexto en el que «los dos equipos tienen que ir con cuidado».
El lado humano del fútbol
Más allá de lo que pueda deparar el partido y el juego, de lo que está seguro es de que disfrutará «del lado más humano del fútbol. Hay una parte que tiene mucho de espectáculo y de negocio. Pero también hay futbolistas que pasan sus dificultades. Y dirigentes. Y aficionados». Esta tarde será de reencuentro con muchos de esos protagonistas anónimos que solo se mueven por defender unos colores y un escudo.
Apelando a su pasado en las canchas, se le pide también la opinión sobre el curioso reparto de minutos de Diego López e Iker Casillas en el Real Madrid. Su respuesta parece estar en la línea de aquella frase de Pascal según la cual el corazón tiene razones que la razón no entiende. O las dos cosas: «No es algo a lo que estemos acostumbrados. Siempre se dice que es un puesto que necesita continuidad, pero parece que el experimento no va mal. Los resultados así lo dicen. Con tantos partidos se puede comprender. Y los dos son muy buenos. Yo admiro a Casillas, aunque Diego también es muy bueno».
JESÚS FERNÁNDEZ OBISPO AUXILIAR DE COMPOSTELA Y ANTES CAPELLÁN DE LA CULTURAL