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Un punto que sabe a poco

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nino soto pontevedra / la voz

El Pontevedra domina al Fabril, pero no es capaz de marcar

07 Jan 2013. Actualizado a las 07:00 h.

El Pontevedra cambió con el año. En la tarde de ayer, ofreció a la afición su mejor versión, y solo la falta de gol le privó de completar el partido perfecto. La mala suerte y el árbitro se cebaron con el cuadro que dirige Milo Abelleira en el día de Reyes. Hay muchas lecturas positivas del choque, pero la realidad es que el club granate se aleja un poco más del objetivo de alcanzar la fase de ascenso.

En la primera mitad, los lerezanos dejaron patente su superioridad. Fueron los amos del partido. Se aburrieron de colgar balones al área, aunque ninguno de ellos acabó con el esférico en el fondo de las mallas de la meta defendida por Marc.

En el minuto 10, Tubo incluso se permitió el lujo de regatear hasta cuatro veces en la misma jugada a Insúa. El central del Deportivo B es un jugador que ya debutó con la elástica herculina en Primera División. El público pontevedrés ovacionó al granate tras esa espléndida jugada.

A pesar del dominio, la oportunidad más clara de gol no llegó hasta el minuto 19. Jacobo puso un balón envenenado en el pico del área pequeña y Richi -que se peleó una y otra vez con el muro blanquiazul- remató ligeramente. El público de Pasarón ya cantaba gol, pero el cancerbero blanquiazul estuvo fino y logró atrapar el cuero.

El conjunto deportivista no exhibió gran cosa sobre el terreno de juego de un Pasarón que cada vez está más vacío. En los postrimerías del primer acto, los de José Luis Devesa arriesgaron un pelín más, cercaron la meta Lloves, pero esa ligera presión no produjo ocasiones de gol. De hecho, el Fabril no remató ni una sola vez entre los tres palos.

Perdona la expulsión

Los granates se sacudieron ese agobio y volvieron a coger las riendas del partido hasta que el colegiado envió a ambos conjuntos a los vestuarios. Unos minutos antes, el árbitro perdonó la segunda cartulina amarilla a Insúa, que derribó por detrás a un granate en un contragolpe. Tras la reanudación, el guion se repitió. Dominio del Pontevedra, pero con poca llegada a la portería de Marc. Era el momento de sacar toda la artillería pesada del banquillo.

Milo Abelleira movió ficha e introdujo en el equipo a Javi Pazos y a Santi Domínguez, retirando del terreno de juego a Nano y a Richi. Con la entrada de los dos atacantes, el míster lerezano atrasó a Tubo, con molestias en un tobillo, y lo colocó en el lateral derecho.

Todo pudo cambiar en el minuto 65. Santi Domínguez recibió un balón al borde del área, se adentró en la misma, y después de regatear a su marcador en dos ocasiones, chutó y el balón se le marchó fuera. Los pupilos de Milo se volcaron sobre la meta rival. En un saque de esquina, Marc volvió a ser el héroe de los suyos al sacar un balón con el pie bajo palos. Una y otra vez, los granates se topaban con la rígida defensa del Fabril.

Los minutos se fueron consumiendo, pero en el 88, el colegiado ourensano se comió un claro penalti de Roberto sobre Jacobo. No obstante, dejó seguir el juego. El Pontevedra lo intentó por activa y por pasiva, pero marcar ya era una misión imposible. Es un punto que sabe a poco y a priori insuficiente para pelear por el play off.


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