Necesidad no hay ninguna. Pero por dignidad, el Dépor tiene que ganar hoy. «Hay que cortar ya», dijo ayer Lotina, como si fuese un cirujano. Se refería a cortar la racha de nueve encuentros sin vencer. Si hoy sigue en esa línea habrá logrado su racha más larga sin conocer la victoria en Primera. Apeló a la «dignidad y al escudo» el técnico, para no caer a tan bajas cotas históricas. Pero, además de la dignidad deportiva, también está en juego la moral: el Zaragoza está involucrado en el descenso y el técnico no desea que el resto de los equipos sospechen que hay una dejadez deportivista. «Que no quede ninguna duda», remarcó Lotina.
En todo caso, el vizcaíno ha decidido darle unas vueltas al once, experimentar: la lesión de Zé Castro abre las puertas a Rochela en el centro de la zaga: el canterano sienta a Colotto, que jugará en Pamplona el miércoles. En la banda izquierda de la defensa estará Raúl, que toma el relevo de Laure. Vuelve Manuel Pablo a la derecha, y Lopo lo hace al once, del que se cayó por lesión. No hay cambios en el pivote: Sergio y Antonio Tomás, con Juca (que vuelve a la lista tras su retorno de Brasil) esperando minutos. En la banda izquierda, a la altura del mediocampo, la lesión de Pablo Álvarez deja sitio a Iván Pérez. En la derecha repetirá Juan Rodríguez. Lassad ejercerá de mediapunta y Riki celebrará su renovación actuando en punta de ataque. De la lista se cayó Bodipo por decisión técnica, lo que puede ser interpretado como un «búscate equipo para la próxima temporada», sobre todo porque no es la única vez que ocurre últimamente.
El Zaragoza llega muy exigido. Cuando el Dépor lo visitó hace una vuelta estaba en descenso, pero salió de esas posiciones gracias a los fichajes invernales (Suazo a la cabeza) y llegó a alejarse siete puntos de la última plaza que conduce a Segunda. Pero solo ha sumado dos de los últimos doce puntos en juego, los que estaban abajo han espabilado y ahora solo dos lo separan del descenso.
Llega con varias bajas, la más importante la de Suazo, y con la alta morbosa de Lafita, que lleva siete partidos de Liga sin jugar por culpa de una lesión.
El Zaragoza quiere evitar un nuevo descenso y asentar de una vez por todas un proyecto. De la volatilidad de sus últimos años da prueba un hecho: solo uno de los jugadores que pisaron Riazor hace dos temporadas estará hoy en A Coruña, Gabi Fernández.