La Voz de Galicia

Terremoto blanco en Alcorcón

Deportes

Xurxo Fernández

28 Oct 2009. Actualizado a las 02:00 h.

Alcorcón, 4; Real Madrid, 0. El resultado sale bien grande ahí arriba, pero parece necesario repetirlo varias veces hasta que el lector lo asimile. Al Madrid le pintó la cara un puñado de viejas glorias milanistas el miércoles pasado y se la volvió a pintar ayer un grupo de chavales de las afueras de la capital. La vieja promesa blanca asimiló la segunda parte de la hecatombe sentado en el banquillo. El eterno aspirante a Laudrup (Guti, para más señas) se ahorró 45 minutos de espantoso ridículo después de ejemplificar lo que fue su equipo en el estadio Santo Domingo. Pases a nadie (con inevitable mirada al tendido), tranquilo caminar sobre césped, discusiones con rivales y compañeros y nula aportación en defensa y ataque. Perdía el Madrid el balón y salían como tiros cinco o seis jugadores anónimos en busca de Dudek. Guti, Granero, Benzemá, Raúl y Van der Vaart presenciaban las contras desde una privilegiada posición a pie de campo. La defensa blanca era siempre inferior en número y destreza al rival. Sobre todo por ese agujero negro que le ha salido al equipo en la zona izquierda, ayer generado por Drenthe y Metzelder. No quedó un jugador por ganarle la espalda al holandés, al que los del Alcorcón retaban en todas las ocasiones. Tal fue el desastre que Pellegrini optó por meter a Marcelo en el campo para ver si acumulando efectivos conseguía tapar el coladero. Salida en tromba La táctica del uruguayo funcionó, más que nada porque los de casa estaban ya fundidos. Pero para entonces, el Madrid ya había pasado por el baño. Los de amarillo, que ayer recordaron al Villarreal de los mejores tiempos del técnico charrúa, empezaron pronto el recital. En los primeros tres minutos ya habían tirado tres veces a puerta, obligando a la estirada de Dudek. Amainó unos segundos y hasta pareció que el Real Madrid iba a poner orden. Pero no hubo tiempo. Al cuarto de hora llegó la primera colada por la izquierda, el pase al hueco, el recorte y el gol de Borja. El quinto del delantero del Alcorcón al equipo de sus amores. Ya se los había hecho a pares en duelos coperos en las filas del Leganés y el Alicante. Ayer también acabó logrando el segundo de su cuenta particular, que cerró la de su equipo. Valdano bajó al vestuario Antes se metió uno Arbeloa en propia puerta y anotó el tercero el extremo Ernesto, otro ex del Castilla. Los dos, de procedencia inevitable: servicios recibidos desde la autopista levantada en la banda derecha alcorconera. Con tres goles acabó la primera parte y el show se trasladó del campo al vestuario. Hubo visita de Valdano y monumental cabreo de Guti al saberse sustituido. En su lugar entró Gago; más de lo mismo en un once en el que Pellegrini alternó suplentes y titulares, sin alistar a un solo jugador del filial. El paseo del director general visitante no varió ni un poquito el guión en la segunda parte. La defensa siguió haciendo agua; el mediocampo, con Diarrá pasado de revoluciones, solo fabricó contras rivales y la delantera se topó con Juanma, el portero local, formidable en las escasas apariciones madridistas. Benzemá, perdidísimo, un día más. Llegó el cuarto en una falta colgada y pudo haber quinto y sexto, con balón al palo y fallo a puerta vacía incluido. Pero el Alcorcón tampoco quiso cebarse. Quizá los blancos arreglen el desastre en la vuelta en casa por la vía épica, merced a un formato de competición benevolente con el pez grande. Probablemente, Pellegrini no dirija ya al equipo. Pero hasta entonces, lo dicho: Alcorcón, 4; Real Madrid, 0.
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