El coraje fusionado con una zancada poderosa
Deportes
29 Aug 2007. Actualizado a las 02:00 h.
El coraje es la palabra que define a Mayte Martínez (Valladolid, 1976). Toda su vida deportiva y personal ha estado marcado por su instinto de superación. Por no rendirse jamás ante las adversidades. Pero también por la inseguridad. Por acusar demasiado los reveses.
Mayte posee la fuerza de aquellas personas que han superado una enfermedad que pudo terminar con su carrera deportiva. Cuando apuntaba a promesa mundial del mediofondo, un hipertiroidismo la tuvo cuatro años apartada de la competición y todavía hoy le impide entrenar de un modo correcto la parte anaeróbica. Pero ni la enfermedad ni coincidir con una de las mejores generaciones de ochocentistas en el panorama internacional la han privado de éxitos. Claro que entre la plata de Birmingham en pista cubierta en el año 2003 a la sombra de María Mutola y el bronce de ayer media un abismo.
En estos cuatros años, Mayte ha vivido su particular travesía del desierto por las lesiones y la ansiedad. Salvo la plata en el Europeo en sala de Madrid, la vallisoletana ha pasado más tiempo con problemas físicos que compitiendo. También tumbada en el diván de su amiga Thais, una cubana que se encarga de endurecer su cerebro y complementar el trabajo de Nieves Palacios, su doctora y nutricionista de cabecera.
Ellas, su coraje y sobre todo su novio y entrenador Juan Carlos Granados impidieron su prematura huida al milqui . Una atleta con tanta dedicación y sobre todo con tanta calidad debía explotar más pronto que tarde en una cita de relieve mundial. En el panorama atlético pocas tienen una zancada tan poderosa. Su final en el 800 tan sólo puede ser superado por Janeth Jepkosgei en la actualidad y antes por Mutola. A ellas les gana en sangre fría. Su compañero de fatigas le ha inculcado disciplina táctica.
Después de la exhibición de ayer en Pekín ya no será una tapada. Buscará la gloria olímpica antes de cambiar de distancia.