Madrid y Barça reeditan la final del 2001 en la misma cancha
Deportes
Los blancos volvieron a sufrir para deshacerse del Tau Vitoria
10 Feb 2007. Actualizado a las 06:00 h.
Real Madrid y Barcelona reeditan esta tarde (19.00 horas, La2) la final del 2001 disputada, curiosamente, también en Málaga. En aquel entonces, fueron los culés los que alzaron el trofeo por un apretado 80-77, empujados por un afinadísimo Pau Gasol. La Copa tiene sus normas: aquí no gana el anfitrión, tampoco repite el campeón del año anterior -no ocurre desde la década de los ochenta-, el favorito en los pronósticos también muerde el polvo y el líder de la Liga tampoco toca el trofeo. Y en lo que a favorito y líder se refiere, ése es el Real Madrid. Su baloncesto le ha dado grandes resultados en el campeonato liguero, donde presenta los mejores números en dieciocho años (18-2), también presume de ser el mejor anotador de la ACB, eso sí, seguido por los vascos del Tau, que cargaban con el sambenito de defender título, otra de las normas de mal fario. Pero los vascos partieron con un 7-0 y el Madrid necesitó casi cinco minutos para inaugurar su casillero en el marcador. Los blancos empataron a los nueve minutos (15-15) y, en una racha desbocada del turco Erdogan, que anotó dos triples y culminó un contra de forma consecutiva, dispararon al Tau con un parcial de 10-2 (31-21). A partir de ahí, el Madrid, a sufrir. Porque la Copa cambia el polvo por brillo y los blancos, que ya habían pasado las de Caín en cuartos contra el Gran Canaria, volvieron a encontrar muchos problemas. No pudieron jugar como acostumbran en todo el primer tiempo (42-34). Sólo Reyes y Bullock mantuvieron el nivel de siempre. Por eso, la tercera personal del pívot a los 17 minutos sembró la alarma en el banquillo de Plaza. Bullock se echó el equipo a la espalda a la vuelta del intermedio. Anotó cinco puntos seguidos y el serbio Sekulic aportó dos de su cuenta para sellar un parcial de 0-7 y poner las cosas casi como al principio del encuentro (42-41). Y ahí, en esa fase tan delicada y de ascensión blanca, le cayó la quinta personal al belga Axel Hervelle. Las posiciones interiores madridistas pendían de un hilo. No quedaba más remedio que proteger al internacional español para tenerle disponible en el momento oportuno. Con el 51-50 el Tau pedía el tiempo muerto a gritos. Perasovic paró el juego de inmediato. El Madrid, por fin, después de seis cuartos (los del partido de la eliminatoria ante el Gran Canaria y los dos de la primera parte), funcionaba igual que en la Liga. Para entonces ya había vuelto Scola. Con todos los ingredientes y 60-57 empezó la cuenta atrás del cuarto período. La defensa y el rebote de ataque configuraban el mascarón de proa madridista, que siete minutos antes de la bocina, sumó al duelo a dos manejadores de balón, dos hombres dotados para la dirección y, desde luego, para la anotación: Bullock y Raúl López. Los dos equipos estaban echando el resto. A cuatro minutos del final, 66-66. Vuelta a empezar. Bullock cometió la quinta y tuvo que marcharse. Quedaba Reyes, que aumentó la renta desde la línea de personal (66-70). A los blancos se les despejaba el camino. Mucho más con la eliminación por faltas de Scola.