Canobbio le da vida al Celta en la Copa de la UEFA
Deportes
El uruguayo marcó en la recta final el gol del triunfo
30 Nov 2006. Actualizado a las 06:00 h.
?l Celta cogió ayer oxígeno casi sobre la campana para intentar seguir vivo en la Copa de la UEFA. Cuando peor estaba el partido Canobbio transformó un golpe franco directo que valió tres puntos. Ahora es necesario un empate en Palermo para asegurar la clasificación. De esta forma los vigueses no dependerán de los que ocurra entre el Fenerbahce y el Eintracht en Estambul. El fútbol sigue muchas veces los caminos más retorcidos, y curva tras curva uno se encuentra con la sorpresa más inesperada. Celta y Fenerbahce ofrecieron ayer un primer cuarto de hora de partido trepidante, un canto al espectáculo, un brindis contra la especulación. A los vigueses sólo les valía ganar y los turcos sacaron a relucir su más pura escuela brasileña, la que les ha inculcado Zico. El Celta arrancó con las pilas cargadas, como la ocasión lo exigía. Bien plantado para no dejarse sorprender y con velocidad en sus acciones tras recuperar la pelota. Tras dos primeros avisos a balón parado a cargo de Tamas y Canobbio, el equipo vigués ejecutó uno de esos contragolpes de libro que Baiano llevó de forma brillante arrastrando a los defensores y viendo la entrada totalmente desmarcado de Jonathan Aspas, quien no estuvo a la altura y se entretuvo demasiado antes de rematar desviado. Esteban paró un penalti Esta posibilidad de adelantarse en el marcador dio paso a la salvación en lo que pudo significar el primer gol para los turcos. Lo evitó, erigiéndose en héroe una vez más, Esteban, al detenerle a Alex un penalti cometido por Ángel sobre Tuncay. Ya frente al Standard de Lieja había detenido uno cuando más complicada se ponía la eliminatoria. La respuesta fue inmediata y tuvo como protagonistas a Canobbio, que se sacó un gran zurdazo desde la frontal tras deshacerse de un defensor dándose una media vuelta, y al meta rival Volkan, que voló para conseguir que su puño evitase un gol cantado. Fue la penúltima chispa celeste. Como si las pilas fuesen de baja calidad, el Celta se vino abajo en el aspecto ofensivo. Siguió comportándose con seriedad en la faceta defensiva ante la enorme calidad del centro del campo del Fenerbahce. Este bajón coincidió con la lesión de Ángel, que tuvo que ser sustituido, dejando a Jonathan en el lateral con Gustavo López por delante. La cosa empezó a pintar peor en el segundo tiempo, cuando los célticos empezaron a acusar seriamente el cansancio. Aún encima les tocó correr detrás del balón, ya que la posesión era cada vez más turca. Aparecieron los primeros errores defensivos y el Fenerbahce asedió el área. La ocasión más clara fue un cabezazo de Alex que estrelló en el larguero de la meta céltica. Pero quedaban algunos cartuchos en la recámara del Celta. Uno de ellos era tratar de sorprender en algún contragolpe, porque el rival dejaba huecos atrás. Y hubo alguno en el que los de Vázquez pudieron sacar provecho, sobre todo en un pase de Canobbio a Baiano, que el brasileño desperdiciar al intentar regatear al portero. El cartucho definitivo era una acción a balón parado, y este sí que lo aprovechó Canobbio. El rival quiso reaccionar y el silbido final llegó como un alivio, porque el Fenerbahce estaba asediando la portería de Esteban.