La Voz de Galicia

David Cal se instala en el éxito

Deportes

Fernando Hidalgo redacción

El gallego logra una excelente medalla de plata en los mil metros, donde sólo pudo ser superado en los últimos 250 por un colosal Andreas Dittmer

27 Aug 2005. Actualizado a las 07:00 h.

David Cal regresará de Croacia con los deberes hechos. Una medalla de plata en su primer año de preparación de los Juegos de Pekín es un apreciable botín. Esta vez no pudo con Dittmer, superior, pero demostró que se ha instalado en el podio de los mejores. La plata de Zagreb engrandeció el oro que justo un año antes había conquistado en Grecia. Entonces machacó a todos sus rivales y aguantó la embestida final del alemán alzándose con el primer oro olímpico de la historia del deporte gallego. El hecho de que el germano volviera a exhibirse y triunfara demuestra lo ya dicho hace un año: Cal venció en Atenas al mejor canoísta de la historia. La carrera, salvo en su final, tuvo similitudes con la de los Juegos. David no salió como una bala. Fueron varios los que se pusieron por delante de él. Pero no tardó el gigante de Hío en hacer avanzar a su dragón punteado (así lleva pintada la canoa) por encima de los demás. Mediada la regata era el claro líder y a falta de 250 metros llevaba un segundo de ventaja a Andreas Dittmer. Es ahí donde el germano aplica el rodillo. Sube el ritmo de una forma endiablada y nadie se le resiste. En Atenas, David llevaba una mayor ventaja cuando llegó ese momento. En Croacia, el segundo que atesoraba se diluyó a la velocidad del rayo y Dittmer entró en meta con una enorme suficiencia. Mirando hacia Pekín No extraña la actuación de Andreas Dittmer con respecto a la de Cal. Mientras el español tiene la mirada puesta en Pekín, el germano no tiene ese horizonte tan claro. Con 33 años, ha de intentar llenar su zurrón lo máximo posible y no dejar escapar ni una sola oportunidad de medalla. El mejor canoísta de la historia está aprovechando, se supone, sus últimos años de ganador, hasta que su declive indique el camino de la retirada. David, de 22 primaveras, también sabe lo que quiere, aunque sea diferente. En el primer año del ciclo olímpico no ha pensado en medallas. Ha trabajado más el volumen que la intensidad. Está cargando la batería para en el 2008 marcar las diferencias. Aún así, ha sido medalla de plata y obligó a esforzarse al campeón. El bronce fue para el canadiense Dalton. En la mañana de hoy, a las 9.05, Cal intentará alcanzar otro podio, que en esta ocasión se antoja mucho más difícil. Si logra un metal será porque su capacidad es incluso mayor de la que ya conocemos. En Atenas fue plata tras el alemán. Aquí parece más difícil, pero David ya se ha ganado el crédito de los grandes y a nadie sorprendería que su canoa enseñara otra vez los dientes.


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