La Voz de Galicia

Paso atrás en Budapest

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Fernando Miñana budapest

Dos cuartos y dos quintos puestos, raquítico bagaje para un equipo español que queda por segunda vez fuera del medallero de un Mundial.

07 Mar 2004. Actualizado a las 06:00 h.

España se va de vacío de Budapest. Es la segunda vez en la historia que ocurre. La primera fue en París, en 1997, pero entonces no se venía de ganar seis medallas (un oro, cuatro platas y un bronce) el año anterior. El campeonato del mundo en pista cubierta supone un fracaso rotundo. El mayor éxito, los cuartos puestos logrados por Penti y Marta Domínguez en los 3.000. La palentina, como Manolo Martínez y José Antonio Redolat, no logró la medalla del honor en la jornada de clausura. Marta Domínguez compitió con su osadía habitual, pero en la última vuelta se vio sin fuerzas necesarias para dar alcance a la estadounidense Shayne Culpepper, pese a que ésta estuvo a punto de regalar la medalla de bronce al tropezar en la contrameta. De los dos primeros puestos, ni hablar. Las etíopes Meseret Defar (primera con 9:11.22) y Berhane Adere (segunda) se marcharon de forma incontenible y en los últimos metros se impuso la joven Defar (20 años), campeona del mundo júnior hace dos años en 3.000 y 5.000. Manolo Martínez tampoco pudo arreglar el desaguisado. El lanzador leonés cumplió con un digno quinto puesto gracias a su mejor tiro de este año (20,79), pero se vio incapaz de revalidar el título conquistado en el 2003 en Birmingham. El español traspasó su corona al estadounidense Christian Cantwell (21,49), muy superior. José Antonio Redolat era la opción más remota. Exigirle una medalla en su primer año digno, tras dos temporadas en las que las lesiones le impidieron destacar, era una utopía. El valenciano cumplió con su presencia en la final de los 1.500, una prueba en la que careció de la explosividad de sus mejores tiempos. «He llegado hasta aquí está bien, pero te da rabia desperdiciar la oportunidad en una final tan abierta y sin Hicham El Guerrouj», explicó. El keniano Paul Korir (3:52.31) fue el más fuerte y logró soportar el apretón final del ucranio Ivan Heshko. El traspié sufrido llega con menos de medio año de margen antes de los Juegos. La esperanza es pensar que los atletas programaron su preparación pensando en Atenas. España acumula suficiente crédito para que no cunda el pánico.


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