La Voz de Galicia

Un error grave sacó al Dépor de un partido que tuvo en la mano

Deportes

El Real Madrid consumó su revancha apoyado en la calidad de sus hombres.

24 Mar 2003. Actualizado a las 06:00 h.

Esperemos que al menos sirvan de algo las últimas lecciones. Es sobradamente conocido que el Deportivo tenía con los disparos desde la frontal del área, y la Juve sacó a los coruñeses de Europa con uno de ellos. A estas alturas, todo el mundo conoce las ridículas faltas indirectas que sacan los blanquiazules, y anoche, otra más fue la causa de que se tirase por la borda un partido controlado con un buen planteamiento. Como ante la Juve, un error al filo del silbatazo del árbitro, una contra letal y un síntoma de inmadurez que un conjunto como el Madrid no pasa por alto hicieron saltar por los aires al Dépor en el Bernabéu. La revancha del centenariazo era un hecho. El Deportivo se plantó en el Bernabéu con una almohada bajo el brazo. Encontró al rival todavía en la cama, entró sigilosamente en su habitación y se la colocó en la cara para que dejase de respirar. Irureta, no hay duda, planteó un partido para asfixiar al Real Madrid en su casa, y casi lo consigue. La pieza clave, la llave maestra de su intento de homicidio se llama Molina. Su pericia en el juego fuera del área permite al Deportivo jugar con la defensa en el centro del campo para ahogar el fútbol del rival. Con esa táctica, Raúl y Ronaldo se atascaron en la telaraña de la medular entre un bosque con demasiadas piernas, y Zidane, desesperado, cambió de banda un millón de veces para encontrar el oxígeno que le faltaba. La puesta en escena del Deportivo fue buena, pero incompleta, porque sólo funcionó atrás. Los coruñeses consiguieron el balón y tuvieron 20 minutos de control absoluto y desesperación blanca, pero el equipo mostró escasa creatividad arriba y, a diferencia de lo que ocurrió en la final de Copa, no supo sacar tajada de su dominio. El Bernabéu se silenció. Más tarde se desesperó y, con él, el Madrid. El Deportivo no soltaba su almohada del rostro del enemigo a pesar de que éste intentaba zafarse con cambios de orientación y con arrancadas de Ronaldo y Roberto Carlos desde muy atrás, la única manera de romper el fuera de juego. La labor de Mauro y Sergio ante Makelele y Flavio era ejemplar. Tanto, que Figo, con los nervios a flor de piel, quiso sacar a Mauro del campo sin una rodilla, en una acción de tarjeta roja. Pero llegó el error que el Madrid esperaba para sacarse la almohada de la cara. El fallo garrafal que devolvió la vida al moribundo. Hasta ese momento, el Madrid agonizaba, pero con un arsenal escondido bajo el colchón. En cuanto se sacudió al Dépor de encima y marcó su primer gol, el conjunto coruñés se encontró con un planteamiento que ya no le servía. Ahora, cada licencia ofensiva de los blanquiazules permitía al Madrid llenar sus pulmones en cada ataque. Y cuando Roberto Carlos, Raúl y Zidane empiezan a respirar, mal asunto. Pero fue Ronaldo quien encontró bajo la cama el revólver que liquidó al Deportivo. Cuando Valerón, Luque y Víctor entraron en el campo, el equipo ya había ingresado en la UVI. Y ese nuevo planteamiento, que se echó de menos ya con el 0-1, empezó a dar frutos con el partido decidido. El Dépor perdió el partido por un error grave y por su escasa contundencia arriba.


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