La Voz de Galicia

Jesús Fuertes no deseaba un derbi en estas condiciones

Deportes

X.R. CASTRO OURENSE

FÚTBOL / SEGUNDA DIVISIÓN B

12 May 2001. Actualizado a las 07:00 h.

Jesús Fuertes no quería un encuentro tan duro para cerrar la fase regular. El valdeorrés aceptó que «vamos a tener que jugar un partido no deseado, porque ellos van a tener que arriesgar en todas las jugadas. Van a exponer todo, y nosotros con el play off a siete días vista no podemos buscar un partido en donde pueda haber tarjetas y lesiones». Frente a esto, el Ourense debe imponer su discurso para conseguir el campeonato: «Lo primero que tenemos que tratar de conseguir es no entrar en ese partido. Que nosotros seamos capaces de imponer un choque abierto y con mucha circulación de balón». A favor de los rojillos juega el trabajo semanal y la proximidad de puesta a punto física que atraviesa el equipo de cara a la liguilla: «Las sensaciones del equipo están por encima de lo que teníamos previsto. Si no hemos calculado mal, el equipo va a estar en buena condición para el derbi». La etiqueta de rivalidad fraternal no es válida en esta ocasión. Tantas cosas en juego no permiten al Ourense tomarse un día de asueto en la víspera de conocer a sus rivales en la lucha por el ascenso. La única ausencia entre los habituales será Conget, por mor de esa inflamación de rodilla que trae de cabeza a medio equipo, lo que permite a Luismi continuar como titular. Incluso con respecto a Ponferrada, los rojillos recuperan a Jorge Sánchez en la media punta. El Pontevedra, que propone un duelo de máxima tensión, es consciente que se lo juega todo a una carta. Y en medio de esa tensión se moverá el derbi. Todo apunta a dos discursos futbolísticos sobre O Couto. La contención y agresividad del equipo pontevedrés, frente al juego rápido, fluido y de llegada fácil del Ourense. Al menos esa es la pretensión de Fuertes, que considera imprescindible para su equipo eludir el cuerpo a cuerpo. Primero, porque podría perder esa batalla frontal. Segundo, porque el riesgo de tarjetas o lesiones sería un precio demasiado alto para un equipo que se juega la vida a lo largo de las seis próximas semanas. Pese a todo, están dispuestos a bajar a la mina si los acontecimientos así lo requieren.


Comentar