La Voz de Galicia

«Bertolucci es un enamorado de los pimientos de Padrón»

Cultura

MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ Exdirector de la Filmoteca española

La relación con las películas de este lucense empezó en las salas y se consolidó en la crítica en revistas

20 Jun 2016. Actualizado a las 05:00 h.

Anticipada su jubilación como director de la Filmoteca Española, José María Prado (1952) luce como su más reciente logro -en su amplia labor de gestión- la apertura del moderno CCR (Centro de Conservación y Restauración), dedicado a preservar el patrimonio fílmico del país. Chema, para los amigos, dejó la Filmoteca después de cuatro décadas, desde 1988, en su dirección. De este ilustre gallego de Rábade, el Dicionario do Cine en Galicia 1896-2008 recoge, entre otros aspectos, que es «peza clave nas relacións internacionais do cine español». Cosmopolita, viajero infatigable, testigo privilegiado de los avatares del cine de la democracia, vinculado a la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) y a numerosos festivales de cine (San Sebastián, Róterdam, Pésaro...), en 1995 Francia lo reconoció con la prestigiosa distinción de caballero de la Ordre des Arts et des Lettres y también le fue otorgada la Medalla de Oro de la Academia Galega do Audiovisual en el 2005, aparte de otros galardones y homenajes (el más reciente, el del colectivo Espagnolas en Paris, el pasado miércoles).

-Cuando miro atrás... Nunca me lo habría imaginado en aquel niño que descubrió sus primeras películas en el entrañable cine Man de Rábade... Recuerdo Yuma, de Fuller, el día antes de mi primera comunión. Con mi madre, pasábamos los veranos en A Coruña, también con mucho cine, en los antiguos París, Equitativa, Goya, Colón. Después, ya interno en los jesuitas de Vigo, nos comimos Molokai, Marcelino, pan y vino, Fray Escoba, en el Fraga, el Tamberlick...

-A edad muy temprana, estancia en Londres, el diseño, un programa de música en RNE, y crea su propia empresa.

-Era un estudio de arquitectura (FEKS, Fábrica del Actor Excéntrico), que me permitió cierta holgura económica para viajar a festivales, que incluso cubrí para Fotogramas, Cambio 16, Cinestudio y alguna otra revista. Y que quizá sea la razón por la que Jos Oliver me llamó en 1976 para trabajar en la que era entonces Filmoteca Nacional, y que fue mi casa desde entonces. Por aquella época estaba muy integrado en el Madrid cultural. Después de FEKS, me asocié con el también crítico y diseñador José Ignacio F. Bourgón e hicimos algunos trabajos promocionales para películas españolas.

-De ahí su amistad con celebridades del cine.

-Fue surgiendo de modo natural, tanto en lo profesional como en lo personal. Mantengo una muy buena relación con Bernardo Bertolucci y su esposa Clare Peploe, con el productor Paulo Branco o con el actor John Malkovich. También con Almodóvar. Con Jim Jarmush nuestra amistad viene de antiguo, quizá por coetáneos. Nos reímos mucho recordando nuestra mutua admiración preadolescente [risas] por Brigitte Bardot en Babette se va a la guerra [Christian-Jaque, 1959], aunque también nos marcó el thriller A quemarropa [John Boorman, 1967].

-Y a la primera ocasión los invitaba a venir a Galicia.

-Soy un apasionado de mi tierra y procuro contagiarlo. Hemos estado en ocasiones, Marisa [Paredes] y yo con Clare y Bernardo, por cierto, un enamorado de los pimientos de Padrón. Invité a Stephen Frears, a Arthur Penn, a Manoel de Oliveira, a Paulo... También a Malkovich. Suelo llevarlos a Casa Salvador en A Barcala y O Gato Negro en Compostela. Algunas fotos hay por allí. Otro de mis amigos, Bob Rafelson, se vino él mismo de incógnito e incluso se acercó a Rábade para sacarse varias fotos que después me envió [risas].

-También los retrata.

-Me apasiona la fotografía desde antiguo, en particular el retrato. Hice mi primera exposición en 1993 y aún el pasado marzo inauguré Chema Prado Series en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, en México. En octubre del 2014 me organizaron Le cinéma, les amis, les voyages en el Institut Lumière de Lyon. Siempre llevo conmigo una cámara. E incluso cuando visito rodajes, los de Marisa, sobre todo, también grabo mucho.

-Sé que todavía alberga un sueño vinculado con Galicia...

-La vieja casa familiar en Santalla de Rioaveso, en Cospeito, que espero restaurar algún día, como le prometí a mi padre. Pedro del Llano me hizo el proyecto. Todos los años me voy allí, ya se sabe, algo emocional, las raíces.

-¿Y ahora qué toca?

-Tomármelo todo con más calma, cultivar a los amigos, organizar mi copioso archivo personal, centrarme en la fotografía creativa y mantenerme vinculado al cine como siempre. Y seguir viendo películas. No me aburriré, seguro.

«El futuro de la Filmoteca pasa por ser organismo autónomo»

Su gestión en la Filmoteca dio para mucho, incluidos algunos sapos por el trasiego de políticos y gestores por el Ministerio de Cultura. Se va satisfecho de haber sacado adelante con su equipo -«fui muy afortunado: Alfonso del Amo, Ramón Rubio, Catherine Gautier, Miguel del Valle-Inclán, María García, y otro muchos»- el Centro de Conservación y Restauración. Lamenta no haber podido recuperar para la entidad «su condición de organismo autónomo», que tenía en 1982 aunque nunca logró desarrollarse.

-Me alegra saber que el actual secretario de Estado de Cultura desea hacerlo con una ley propia que dote de autonomía a la Filmoteca y la equipare a instituciones patrimoniales como la Biblioteca Nacional, el Prado o el Reina Sofía.

-¿Algún otro logro relevante?

-Con el apoyo de TVE hemos digitalizado 1.200 horas de filmaciones, No-Do incluido, ya disponibles en su servidor; adquirido numerosos fondos, como el de Buñuel; y restaurado las silentes El perro andaluz [Buñuel] y El misterio de la puerta del Sol [Elías]. Publicaciones de referencia, de las que aguarda su impresión una de Jon Letamendi y Jean-Claude Seguin sobre los orígenes del cine español. También la formación, con seminarios-taller (uno de ellos con el CGAI en el 2006) a cargo de Del Amo y de los que han salido profesionales ahora trabajando en distintos archivos de Europa y Latinoamérica.

-Y casi logran el Príncipe de Asturias de las Artes en 1995.

-Fue para Fernando Fernán-Gómez, pero recibimos adhesiones muy cariñosas, de Egoyan, Kusturica... Incluso David Lynch nos envió un dibujo con la leyenda ¡Viva la Filmoteca Española! Esto nos hizo sentirnos muy respaldados.


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