La Voz de Galicia

Los fontaneros de la guerra

Cultura

Eduardo Galán Blanco La Voz

«Un día perfecto», de Fernando León, es una de las mejores películas españolas de las últimas décadas

07 Sep 2015. Actualizado a las 05:00 h.

Decía Billy Wilder que una gran película es aquella en la que su director no se hace notar con efectos de realización innecesarios, que no enfatiza pero que sí golpea, una y otra vez. Un día perfecto es de esa clase de filmes, con la fuerza de los clásicos, va calando poco a poco, con una posición -que no postura- agridulce ante la vida, salpicando las pequeñas cosas buenas con las grandes cosas malas, en un discurso muy próximo, precisamente, al del autor de Uno, dos, tres? En la perfección de los diálogos, plenos de ritmo, en cómo los dicen sus actores -habrá que escuchar la versión original en el deuvedé- y en el tempo de sus silencios está la magia, más allá de trucos de montaje que solo consigue una mano maestra como la de Fernando León. Por eso, Un día perfecto es una de las mejores películas españolas de las últimas décadas.

Apenas veinticuatro horas en la vida de cuatro cooperantes, y de un niño y un intérprete locales, durante la guerra de los Balcanes. En medio del conflicto que, supuestamente llega a su fin, ellos buscan algo tan sencillo como una cuerda para chapucear, para rescatar de un pozo un cadáver antes de que se pudra y así salvar el agua de los vecinos. Pero, como todo en esta vida, las cuerdas pueden servir para muchas cosas. Depende de las manos que las utilicen.

Los protagonistas representan la experiencia, la ingenuidad, la tristeza y la alegría loca en medio del caos. Las historias de todos se van entrelazando, en un pequeño microcosmos. Y los planos cenitales sobre los mapas de la guerra lo dejan claro, en esas carreteras polvorientas, en los caminos de tierra -sinuosos, con mil bifurcaciones que no se saben adónde van-, están los senderos de la vida.

Todos los actores transmiten autenticidad, especialmente esos dos gigantes shakespearianos que interpretan Benicio del Toro y Tim Robbins -de la raza del Santa de Bardem en Los lunes al sol-, pequeños héroes cotidianos vapuleados por la realidad.

Wilder tenía diez mandamientos. Los nueve primeros eran «no aburras» y el décimo, «guárdate algo para el final». Así que, siguiendo ese decálogo, llega el epílogo con un nuevo golpe. En los últimos minutos de Un día perfecto diluvia sobre los escenarios de la guerra. Y los protagonistas, como perros mojados, se ponen a cubierto. La vida fluye y hace su trabajo, como la muerte hizo el suyo antes.

Ficha

Un día perfecto. España, 2015. Director: Fernado Léon de Aranoa. Intérpretes: Benicio del Toro, Tim Robbins, Mélanie Thierry, Olga Kurylenko, Fedja Stukan, Sergi López. Comedia dramática. 110 minutos.


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