El derribo amenaza el edificio Clesa de Alejandro de la Sota
Cultura
El proyecto del gallego es un hito de la arquitectura industrial española
03 Apr 2014. Actualizado a las 12:48 h.
Con motivo de la celebración del centenario de Alejandro de la Sota (Pontevedra, 1913-Madrid, 1996) el Museo ICO albergó el año pasado una muestra que reunía una selección de las obras del arquitecto gallego junto a las de otro reputado colega, Miguel Fisac. En 1999 La Pagoda, un proyecto emblemático de Fisac, cayó víctima de la piqueta y ahora uno de los hitos de la trayectoria de De la Sota puede correr la misma suerte.
El edificio Clesa en Madrid, un proyecto de De la Sota de 1957, podría acabar siendo muy pronto una pila de escombro. El propietario actual del inmueble, la constructora Metrovacesa, ha solicitado licencia para derribarlo. De obtenerla y ejecutar la demolición, no incumpliría ninguna ley, ya que no goza de ninguna protección especial, pese a los intentos en el pasado de proteger lo que se considera una de las joyas de la arquitectura industrial española. Precisamente a raíz de la desaparición de La Pagoda se buscó ampliar el Catálogo de Elementos Protegidos con la inclusión de edificios industriales, por lo general más proclives a ser destruidos. Pero hoy por hoy, con el Ayuntamiento en plena revisión de su plan general urbanístico, el proyecto de De la Sota no está blindado.
Movilizaciones
La fundación que custodia y promueve el legado del arquitecto se ha movilizado para tratar de evitar la demolición. También el Colegio de Arquitectos de Madrid y el Docomomo Ibérico, entidad que promueve la documentación y conservación de obras del movimiento moderno. Fernando Agrasar, miembro de su comité técnico y director de la Escuela de Arquitectura de A Coruña, identifica dos problemas que perjudican al edificio Clesa: «Es arquitectura moderna y una construcción industrial». A pesar del alto valor arquitectónico del inmueble, Agrasar advierte de lo difícil que resulta asegurar la protección de este tipo de proyectos. En su contra juegan su relativa juventud -cincuenta, sesenta años- y una errónea apreciación de lo industrial como de menor valor que otras construcciones. «Se ha hecho un gran esfuerzo en los últimos años por documentar y divulgar su importancia, pero no es suficiente, como hemos visto en el caso de La Pagoda», afirma Agrasar. «Y eso que el edificio Clesa está más que documentado en monografías y exposiciones. No es una cuestión de desconocimiento, sino las presiones fuertes de los intereses económicos», añade.
«Es que vienen estudiantes a ver el edificio, es una joya que merece ser conservada», argumenta Mariano Palacios, concejal de UPyD en Madrid. Palacios presentó una pregunta en la comisión de urbanismo para saber si el Ayuntamiento tenía previsto incluir el edificio Clesa en el catálogo protegido. «La respuesta fue que no se podían comprometer de oficio a otorgarle un grado de protección, ergo, no lo van a hacer», resume Palacios. Su partido también ha pedido que se declare el inmueble bien de interés cultural, pero todos son conscientes de que se trata de una carrera contra el tiempo. «Tenemos constancia de que se ha pedido la licencia de demolición, y también de que todavía no se ha concedido». Es en este paréntesis donde podría llegar la salvación del edificio si llegase a blindarse.