La Voz de Galicia

Límites entre lo que es arte y lo que no es

Cultura

Mercedes Rozas

25 Nov 2013. Actualizado a las 07:00 h.

Una vaca en formol, dos muñecas hinchables parodiando una felación, una cama con condones, habitaciones completamente vacías? son algunas de las propuestas que pasaron en los últimos años por el premio Turner, un auténtico gabinete de curiosidades que siembran el desconcierto entre el público. ¿Cuáles son los límites entre lo que es arte y lo que no lo es? Difícil controversia ante actuaciones de artistas que taladran cualquier atisbo de canon clásico, saltándose todas las leyes posibles en pos de aprovechar al máximo esta mediática plataforma de lanzamiento que es la cita anual británica. Producciones como la presentada en su día por Damien Hirst o la de este año de David Shrigley semejan una provocación deliberadamente estudiada, una hipérbole de consignas maduradas con astucia. Aunque ha habido momentos no necesariamente frívolos como los de Cragg, Lucian Freud, Steven McQueen o Kapoor, en general el Turner, a lo largo de los años, se ha pertrechado en una vocación de reality con ganas de entrampar tanto al sugestionado espectador como a esa parte del mercado siempre atenta a traficar con el espectáculo. Warhol, que sabía mucho de esto, aseguraba que «un buen negocio es la mejor forma de arte posible». Quizá ahí esté la respuesta.


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