Natalie Portman, un «cisne negro» que deslumbra en Venecia
Cultura
La actriz israelí interpreta a una atormentada bailarina del ballet de Nueva York en «Black Swan».
01 Sep 2010. Actualizado a las 18:48 h.
Un arranque potente y con estrellas siempre alientan un festival, sobre todo si comienza con los aplausos que hoy se llevó Black Swan (Cisne Negro) en la inauguración del 67 Festival de cine de Venecia.
Natalie Portman deslumbra como atormentada primera bailarina del ballet de Nueva York en este thriller psicológico que dirige Darren Aronofsky.
La joven estadounidense, que siendo una niña desarmó a un asesino profesional en Léon, lleva varios lustros en el cine, pero sigue desprendiendo un aura de elegante candidez, que hicieron que el showman David Letterman dijera de ella que era la nueva Audrey Hepburn.
Y aunque el año que viene cumplirá 30 años, Portman saca partido de su delgadez y de los años que estudió ballet de niña para encarnar a la joven bailarina, pero recurre a sus dotes interpretativas para hacer creíble la fragilidad de la protagonista y su obsesiva determinación por llegar a la perfección en el ballet El lago de los cisnes.
Por ello fue recibida con una sonada ovación en la rueda de prensa, donde contó que a los 13 años dejó de bailar, pero para esta película ha seguido una dura preparación con al menos cinco horas de ballet, además de natación y otras formas de entrenamiento durante seis meses en «una mezcla de disciplina, concentración y obsesión».
Esos son los mismos parámetros que mueven su personaje, en cuyo camino solo se interponen los tormentos interiores surgidos tanto de la férrea disciplina como de la presión de una madre (Barbara Hershey) con un pasado frustrado como bailarina, la rivalidad con otras integrantes de la compañía (Mila Kunis) y un exigente coreógrafo (Vincent Cassel).
Y es en esa lucha donde se ve el toque de Aronofsky, quien convierte en thriller la dualidad del personaje de Portman.
Algunos críticos sin embargo reprocharon al director que dejase volar demasiado su fantasía en el combate esquizofrénico que la protagonista mantiene.
Aronofsky, ganador del León de Oro en el 2008 con The Wrestler, comentó que existen muchas similitudes entre esta historia y la del luchador, porque ambos se exceden con su cuerpo.
No obstante, el estilo y su narración son diferentes, sobre todo debido a que Black Swan es mucho más profunda desde el punto de vista psicológico.
No ha sido fácil para Aronofsky adentrarse en el mundo de las grandes compañías de ballet, de las que el autor de Requiem for a Dream dijo que eran muy cerradas.
Sin embargo, en esta ficción mucho menos minimalista que The Wrestler ofrece un retrato lo más real posible de su mundo.
Black Swan se disputa el León de Oro junto a otras 23 películas que se irán mostrando en los próximos diez días y entre las que figuran dos participaciones iberoamericanas: la chilena Post Mortem y la española Balada triste de trompeta.