Está dando a conocer su nuevo disco, El ídolo, que es en realidad una parodia sobre algunas actitudes desaforadas de «esos nuevos dioses que son los cantantes».
Adanowsky actúa hoy en Vigo (Mondo Club, 22.00) y mañana en Ourense (Festival FAX, 22.00) seguro de explicar en cada concierto que no hay nada parecido a vivir bien. Está dando a conocer su nuevo disco, El ídolo, que es en realidad una parodia sobre algunas actitudes desaforadas de «esos nuevos dioses que son los cantantes».
-¿Qué hay de bueno en ser un ídolo?
-Todo. Eres rico, tienes limusina, las muchachas te hacen caso. Eso es todo lo que me interesa en la vida.
-¿Lo dice ahora que el modelo es Cristiano Ronaldo?
-La intención del disco y de los conciertos es mostrar esa locura. Me burlo de la celebridad y sus manías y también de la pleitesía que reciben sin motivo alguno.
-¿Por qué eligió combinar rock y cabaré?
-No pensé en una forma musical concreta. Estuve años estudiando el personaje, pero no la música. Es la que salió de manera espontánea, la que mejor casa con el personaje.
-¿Su personaje se desenvuelve mejor en el disco o en concierto?
-Son dos mundos diferentes. En el disco es todo más íntimo y cuando estás en el escenario estás para el show .
-Su espectáculo también tiene mucho de teatro.
-Hice teatro cuando era más joven y siempre quise ser un actor cantante. Siempre digo a quien empieza en esto que estudie todo y que algún día le servirá.
-¿Le molesta que citen siempre a su padre, Alejandro Jodorowsky?
-Estoy acostumbrado. Ahora ya ocurre menos, pero no tengo ningún problema porque tengo buena relación con él.