El dinero ya no está en los discos
Cultura
28 Dec 2007. Actualizado a las 02:00 h.
Hasta hace un lustro la industria discográfica tenía unas reglas de funcionamiento claras. La empresa disquera firmaba un contrato más o menos leonino con el artista. Este se comprometía a editar un determinado número de álbumes en un determinado número de años, y su compañía, a pagarle los gastos derivados de las grabaciones y de la promoción del producto. Después, el músico se iba de gira a presentar en directo sus nuevas canciones y, generalmente, el número de espectadores que acudían a sus conciertos estaban en consonancia con los discos que había vendido.
Durante este año, Radiohead ha regalado su nuevo disco (In Rainbows) a través de Internet. Madonna ha abandonado la multinacional discográfica Warner Music para firmar con una empresa de promoción de conciertos, Live Nation Inc. Paul McCartney ha roto con EMI ?-estaba en esa compañía desde su época en los Beatles- para editar sus discos a través de un sello musical propiedad de la cadena de cafeterías Starbucks, que vende sus grabaciones en los 13.500 locales que tiene repartidos por todo el mundo.
Las grandes estrellas mundiales del negocio han tenido que adaptarse en el 2007 a unas realidades que los artistas más humildes ya sabían: a) el dinero está en los conciertos y no en los discos; b) los canales comerciales tradicionales de la música ya no sirven.
Otras consecuencias paralelas al proceso parecen afectar al propio concepto de álbum y nos retrotraen a los años cincuenta, cuando los singles eran los protagonistas. ¿Tiene sentido grabar un disco de doce temas cuando la gran mayoría del público solo se baja determinadas canciones de éxito? ¿Cuánto tardará en imponerse el móvil como canal de distribución musical más importante?
Solo a los nostálgicos parece preocuparles esta situación, sobre todo si tenemos en cuenta que nunca el acceso a la música ha sido tan masivo y barato, y que en lugares como Galicia nunca se había podido contemplar tantos conciertos al año como es posible actualmente. El cristal con que se miren las cosas siempre es importante.