La gabardina de san Pancracio
A Coruña
No somos nadie, supongo que diría el santo del perejil y la lotería, si se viera como nosotros peregrinando de farmacia en farmacia este lunes, a la caza de un kit de saliva para adolescentes
21 Apr 2021. Actualizado a las 05:00 h.
Se me ha aparecido san Pancracio, mártir, en el bolsillo de la gabardina. Ha sido cambiar el tiempo y encontrarme con la santa aparición. Dice la estampa que es el abogado de la salud y el trabajo, con la falta que nos hace, y al dar la vuelta a la imagen, con la esperanza de encontrar una oración a la que agarrarme dado que no hay san Janssen a quien rezar, me he topado con un anuncio de una empresa de reparaciones que lo mismo me arregla una cerradura que una persiana.
No somos nadie, supongo que diría el santo del perejil y la lotería, si se viera como nosotros peregrinando de farmacia en farmacia por el centro de la ciudad este lunes, a la caza de un kit de saliva para adolescentes. No llegan hasta el jueves, primera farmacia. Se nos han acabado, segunda farmacia. ¡Aquí sí que quedan!, tercera botica... pero la madre que nos precede en la cola se lleva los dos últimos. A por la cuarta. Nada. ¿En la quinta? El cupo de diez pruebas diarias, agotado también.
Parece que todos los coruñeses hemos puesto a nuestros retacos mayores a escupir esta semana en un tubito, que nunca tal pensamos. Ni nosotros ni san Pancracio, que el pobre no se habrá visto en otra pandemia como esta. O igual sí, y por eso en lugar de oración me manda un cerrajero. Que mira que sois exagerados, que si os contara yo de la peste negra o de la gripe española, si yo os contara. Déjate de quejas y llama al fontanero, parece decirme desde el taco de notas donde lo acabo de instalar en el escritorio. Aún no tengo claro si necesitaré su intervención para arreglar la cisterna, para encontrar esta semana un kit de detección de covid o para jugar al Euromillón. Pero bendita gabardina...