El Pote, un mito del comercio local, sobrevivirá en Perillo
A Coruña
La marca, que llegó a tener unos grandes almacenes de ocho plantas en Juan Flórez, liquida su tienda del centro de A Coruña
16 Jan 2015. Actualizado a las 05:00 h.
La oleada de cierres provocados por el fin de las rentas antiguas guardaba una sorpresa. La tienda El Pote de la plaza de Pontevedra bajará la persiana definitivamente el próximo 31 de enero. Continuadora de la parte de menaje, decoración y muebles de los grandes almacenes que la misma firma tuvo en Juan Flórez, llevaba funcionando allí desde el 2001. Ahora, con las estanterías semivacías, liquida todo el género con descuentos de hasta el 50 %. «Da pena, pero las cosas son como son», dice Maite Conde en su despacho. Es la representante de la tercera generación de esta saga familiar que arrancó su andadura en la ciudad hace 84 años. Tras ella, luce un póster que celebraba los primeros 50 de vida de la firma. Ahora solo la mantendrá la tienda de muebles de Perillo. El resto es ya historia. O lo será en poco tiempo.
«Con la renta que nos pedían por el local era inviable seguir tal y como está el consumo hoy en día», expone Conde. El local se beneficiaba de un alquiler reducido. Ahora se multiplicaría ostensiblemente. «Es mucho dinero», dice sin querer precisar la cantidad. E insiste que no darían las cuentas, pese a contar con una de las esquinas comerciales más privilegiadas de la ciudad, vértice de Francisco Mariño y plaza de Pontevedra.
El anuncio de la liquidación total ha atraído a los clientes. Y ha despertado las emociones en muchos de ellos, que ven una nueva señal del paso inapelable del rodillo del tiempo. «Está viniendo mucha gente estos días. Nos agradecen todos estos años y nos dicen que casi no hay comercios coruñeses de los de toda la vida», señala Conde. Muchos veían en esa tienda el último vestigio de lo que fue El Pote de Juan Flórez, el que se recordará toda la vida.
Un coloso revolucionario
La saga de El Pote se remonta a los años treinta. En julio de 1930 Julio Conde Vázquez abrió una ferretería en el mismo local en el que ahora se hace la cuenta atrás. Esta pronto adquirió fama y se convirtió en una referencia que trascendía más allá de A Coruña. La marca se expandiría a nuevas tiendas y negocios (entre ellos, ser el concesionario de los coches Austin para Galicia), que alcanzarían su cénit con los grandes almacenes El Pote. Levantados en el verano de 1967 en el solar en el que actualmente funciona el Hotel Hesperia fue uno de los emblemas del comercio coruñés en los años setenta y ochenta.
Como indica el historiador Carlos Fernández en su libro 100 años de comercio coruñés, El Pote formó parte de «los tres mosqueteros de los años setenta». Le acompañaban Maisonfor y Barros. Los tres revolucionaron el concepto de tienda en la ciudad, ofreciendo al cliente la posibilidad de comprar en el mismo establecimiento cosas tan dispares como un vestido de novia, unos alicates o un balón de fútbol. El uso de escaleras mecánicas le daba además un toque sofisticado para la época.
Además, estaba la decoración. Las imágenes de El Pote vestido en Navidad de árboles luminosos aún perviven en la memoria colectiva. También las colas que se montaban en las rebajas y, por supuesto, el gigantesco pote que coronaba su puerta.
Sin embargo, en los ochenta irrumpió un gigante mayor: El Corte Inglés. Y golpeó duramente a este tipo de grandes almacenes coruñeses. En los noventa cayeron Maisofor y Barros. El Pote resistió hasta el 2001, tras varios tiras y aflojas. Fruto de ese cierre, se abrió la tienda de la plaza de Pontevedra, de cuyos escaparates cuelgan letreros de «Liquidación Total». En el mostrador, un cartel añejo advierte de la necesidad de conservar el tique para cualquier devolución. Surge ante los ojos del cliente como el rastro de una época que se desvanece.
De hecho, El Pote ya empezó en el 2003 una división por Internet. Ahora se volcará en la mueblería, el último reducto de una marca que hará desaparecer su mítico logotipo del paisaje urbano coruñés en solo unos días.