Italia no existe
A Coruña
31 Aug 2011. Actualizado a las 06:00 h.
Un avión se prepara para despegar del aeropuerto de Lavacolla. A bordo, los pasajeros que viajan rumbo a Bérgamo, una ciudad cercana a Milán. Un auxiliar de vuelo canta en italiano la protocolaria bienvenida con el ronroneo de los motores como acompañamiento de fondo y el leve martilleo del cierre de los cinturones de seguridad. El ritual de siempre. Pero, de repente, la voz que ofrece instrucciones se salta el guion alegremente: «Tenemos información destinada a los italianos que han estado fuera del país. Italia ha cambiado de nombre. Bueno, de hecho Italia ya no existe. Que tengan un buen vuelo», espeta. Y la carcajada general corretea alegre entre los asientos. Es el bálsamo del humor. A veces el único que queda. La bota de Europa, como España, contiene el aliento viendo pasar los nubarrones económicos y temiéndose la tormenta del rescate y su posible precio. Un vistazo a un quiosco o al escaparate de una librería ofrece un retrato que baila entre lo sombrío y lo sarcástico. Los títulos de los libros y los titulares de los periódicos toman el pulso de la nación. Siguen diagnosticando viejas enfermedades como la corrupción y el poder de las organizaciones mafiosas, pero el último gran achaque es la crisis económica. Las comparaciones siempre son odiosas. Para Italia tiene que ser curioso asomarse a la vecina Suiza, donde la misma pizza cuesta el triple, donde cada litro de combustible puede salir unos tres céntimos más caro. Las colas son interminables en las gasolineras y restaurantes previos a la frontera helvética. Aunque para esquivar las estrecheces también están los vuelos de bajo coste con auxiliares que rompan el hielo de la crisis.