Mourinho provoca otro incendio
A Coruña
10 Jan 2011. Actualizado a las 02:00 h.
Mourinho sale a enemigo nuevo por partido. No ha hecho nada por ganarse la simpatía del fútbol español. Tras su rifirrafe con Preciado, se había granjeado la animadversión de todos los entrenadores de la Liga y sus bravatas contra el Barça solo sirvieron para extramotivar al eterno rival, que ya acribilló al Madrid. Por no hablar de su lista de errores arbitrales, el delegado de campo del Madrid rodando a la entrada del túnel de vestuarios del Bernabéu o su altercado con los jugadores del Levante. Ayer convirtió una ajustadísima victoria frente al Villarreal, en la que los blancos tuvieron que remontar, en una nueva polémica con él como protagonista único.
Todo se precipitó cuando el Madrid dio la vuelta al marcador. El entrenador visitante, Juan Carlos Garrido, fue expulsado por sus protestas después del tercer gol de Cristiano Ronaldo. La jugada se inició con un centro desde la izquierda en que Di María trató de cabecear, pese a encontrarse en fuera de juego, y acabó con una acción individual de la estrella portuguesa, autor de un hat trick, que batió a Diego López a la media vuelta. En el acta firmada por el árbitro Fernández Borbalán figura que Garrido salió de su área técnica con los brazos en alto y le hizo observaciones de viva voz y de forma reiterada a uno de sus asistentes.
Con el ambiente caldeado y Garrido ya en el túnel de vestuarios, el Madrid marcó el 4-2 definitivo y Mourinho se desató. Abandonó su banquillo y caminó desafiante hacia el del Villarreal con los brazos en alto y aplaudiendo. Las imágenes del partido, en las que aparece de espaldas, no permiten apreciar a quién se dirigía, pero no deja dudas la airada reacción de los técnicos y jugadores visitantes.
«Juro por mi hijo que he ido a celebrar el gol con él, que está siempre detrás del equipo visitante. Y los jugadores del Villarreal pensaron que estaba de cachondeo para provocar. Espero que cuando uno jura por su hijo, como mínimo le crean. Soy un padre loco por sus hijos y no juraría más si no fuera verdad», manifestó en la rueda de prensa al término del choque.
El caso es que la acción del entrenador portugués sacó de sus casillas a Cani, autor del gol que abrió el marcador, quien fue expulsado después de lanzarle una botella de plástico con líquido en su interior que no le impactó. «Todo lo que hago yo siempre tiene una interpretación negativa. No puedo hacer nada. Se lo he dicho al banquillo del Villarreal. Si no me quieren creer es problema suyo. Me gustan mis hijos y juro que lo celebré con mi hijo», sentenció.
Hasta sus propios jugadores asumen cómo es su entrenador. Así contestó Carvalho preguntado por el incidente: «Ese es Mourinho, tiene su manera de ser».