La gallega María Couto llegó el martes al Museo Militar vestida con un traje de 1870, que ahora está expuesto allí junto a doce uniformes militares y una gran variedad de objetos de aquella época. Mario Nonne, su marido italiano, también quiso estar acorde con la exposición, así que apareció junto a ella vestido de carabinieri. Este matrimonio lleva casi diez años donando al museo piezas militares que pertenecieron al ejército italiano durante el reinado de Amadeo de Saboya y las traen cada verano desde Italia, donde viven ahora.
Aunque el verdadero protagonista de este año es su hijo Juan Carlos Nonne. El joven teniente carabinieri ha prestado la colección que, además de los uniformes, cuenta con gorros, banderas, cartas, armas y utensilios de guerra, que se podrá visitar solamente hasta el 29 de agosto en el Museo Militar, de 10 a 14 horas y de 16 a 19 horas. Es el resultado de la afición de Juan Carlos por buscar piezas militares en anticuarios o subastas desde hace años.
La familia italo-gallega escogió el coche como medio de transporte para recorrer la Costa Azul y traspasar los Pirineos. Y debía de ser grande, porque viajaron con cajas de quesos y vinos, además de las vestimentas, para invitar a quienes asistieran al primer día de la exposición. Y así fue. El cónsul de Italia en Galicia, Franccesco Milani, acudió también a la inauguración, contento de estar junto a compatriotas.
Hijo de las estrellas es Juan Carlos y también el nombre de la exposición, pues así se les llamaba a los soldados del ejército italiano, pues tenían una estrella con cinco puntas en la solapa de los uniformes.
El director del Museo Militar, el coronel José Navas, está muy contento con la colaboración de esta familia y explica que la época del reinado de Amadeo de Saboya es muy representativa de los españoles. «Ya entonces se puso de manifiesto la falta de entendimiento entre nosotros. Tanto fue así que el rey terminó abdicando. No hay quien nos entienda, aquí cada uno quiere una cosa», bromeó.
Dentro de dos semanas, el carabinieri regresará a su casa con doce recuerdos de la España italiana, pero ya se encargarán sus padres de seguir manteniendo el vínculo entre sus dos tierras los próximos veranos.