Marabú sirve su último café
A Coruña
28 Nov 2008. Actualizado a las 02:00 h.
La zona del Ensanche se queda sin otro referente hostelero. La veterana cafetería Marabú, todo un clásico de las tertulias frente a una taza de café y de las tapas a mediodía, echa el cierre para acometer una serie de reformas, según reza el cartel que desde hace unos días está colgado en la puerta. Pero la realidad es que estas reformas suponen la jubilación del responsable, Juan Buján Castro, y el cambio de manos del local, que a partir de ahora estará regentado por los propietarios de otros conocidos establecimientos de la ciudad.
Quedan, por lo tanto, garantizados los desayunos en la zona, que en los últimos años ha sufrido la pérdida de bares de toda la vida para dar paso a nuevos negocios con un concepto más actualizado de la hostelería, que han ido llenando los bajos de la calle Emilia Pardo Bazán.
Abierto en 1971, fue cinco años más tarde cuando el actual propietario cogió las riendas del negocio hasta el día de hoy. Durante sus primeros años de existencia y hasta la década de los 90, Marabú formó parte de un circuito de bares que recuperaban la tradición de los viejos cafés coruñeses en el entorno de la plaza de Vigo, acompañado de otros locales que marcaron la vida social de la época, como las cafeterías Marte o Venus, ya desaparecidas.
Marabú fue sobreviviendo a modas y tendencias con una receta basada en la calidad de sus tapas y, sobre todo, en la calidad de la atención al público. El trato que allí se dispensa a los clientes hizo que con los años se formase un parroquia fiel que acudía con asiduidad a degustar una tortilla y una ensaladilla, aseguran los que las probaron, «inmejorables».
Merecido descanso
«Llevo 60 años trabajando, así que creo que ya me merezco descansar un poco», afirma Juan Buján, que con 74 años y una vida laboral dividida entre Argentina y A Coruña alcanza así su jubilación. Emigró con apenas 14 años para regresar en el año 1975 y hacerse cargo desde poco después de la cafetería a la que quedaría ligado de por vida. A pesar de que hubo épocas mejores, el balance que hace es positivo: «Hemos tenido la suerte de poder contar con una clientela muy fiel, a la que estaré siempre muy agradecido», insiste Buján. Pero los tiempos imponen otro tipo de establecimiento: «Hay que dejar paso a la modernidad. Ahora hay que tener una oferta mayor, que incluya comidas o copas por la noche, para que dé negocio», explica.
Mañana cierra Marabú sus puertas definitivamente para dar paso a unas obras de acondicionamiento del local -«que algo ya le iban haciendo falta», asegura Buján- para acoger al nuevo negocio que ha de recoger su testigo. Los clientes habituales pasarán a tomar un último café de despedida en «su cafetería».