Pescantinas contra Internet
A Coruña
Las vendedoras dudan del éxito del comercio electrónico en las plazas de abastos «Na Rede non se pode regatear, e tampouco se pode ver se o pescado está fresco», advierten
22 Aug 2005. Actualizado a las 07:00 h.
Las vendedoras del mayor mercado de la ciudad, el de la plaza de Pontevedra, recibieron con escepticismo la intención del Ayuntamiento de implantar la venta por Internet en las plazas de abastos municipales. Los planes de la Concejalía de Infraestructuras, pensados para que las placeras puedan competir contra las grandes superficies mediante el comercio electrónico y el reparto a domicilio, no han calado en los puestos de venta. «Eu por Internet non lle vendo a nadie. Na Rede non se pode regatear, e tampouco se pode ver en directo se o pescado ou o marisco está fresco do día, e si é de boa calidade, que é precisamente o que fai todo o mundo na praza», asegura Carmen Méndez, una de las grandes veteranas de la plaza (63 años y desde los 14 en el puesto). Ese fue el argumento de muchos de los afectados: las fotografías de una página web pueden engañar, y el cliente prefiere verlo a pie de puesto para comprobar si la mercancía está fresca, que es el gran aliciente de la plaza. «Eu non mercaría a froita sen vela antes», advierte Méndez. Sus argumentos son respaldados por Luisa Lage, otra pescantina con muchos años de recorrido en el mercado. «A xente ven a mirar se o pescado é o de hoxe ou o de onte», defiende, antes de augurarle poco futuro a la iniciativa municipal. «Se nestes momentos xa se vende pouco, da outra maneira nin se estrenaría o posto», afirma. En los pasillos de la carne se respiraba el mismo ambiente: «Hoxe en día, o 95% da mercadoría se vende no posto, e só o 5% por teléfono e a xente de confianza, xente que te coñece e que sabe que lle vas a dar boa calidade», dice Carmen Dopico. Productos más caros ¿Y cuál es la opinión al otro lado del mostrador? Un pequeño muestreo revela que algo parecido: «Eu non mercarei por Internet. Quero ver a mercancía. Por non falar que o reparto a domicilio encarecerá o producto», afirma Agustín Sánchez, responsable de un restaurante.