Calor incalculable
A Coruña
Reportaje | Diferencias en la medición de la temperatura Los termómetros callejeros de la ciudad registraron unos valores que distan hasta cuatro grados de la temperatura estimada por el centro meteorológico
10 Jun 2005. Actualizado a las 07:00 h.
Que estos últimos días ha hecho un calor que rozaba lo insoportable es algo que podía comprobarse con tan sólo salir a la calle. Pero por si alguien necesita corroborarlo con algún dato numérico, ahí están los termómetros callejeros que adornan las vías coruñesas. Eso sí, todo hay que decirlo, no son muy fiables. Aunque ayer las temperaturas comenzaron a moderarse y los termómetros parecían más precisos, lo cierto es que en días anteriores la diferencia entre la temperatura marcada por estos pivotes y la oficial, la facilitada por el centro meteorológico, rondó los cuatros grados: de 30 a 34, según la fuente que se consultase. Ayer, aunque en general estuvieron más acertados, alguno de estos medidores todavía se alejaba de la realidad. A las 13.30 horas, uno de los momentos más calurosos del día, el termómetro de la concurrida plaza de Ourense decretaba unos amables 22 grados mientras desde el centro meteorológico cifraban la temperatura media de la ciudad en unos más agresivos 26,6 grados. Más cerca del dato oficial estuvieron los 27 de los medidores de Linares Rivas y la Palloza o los 26 que marcaba el situado frente al Teatro Colón. Ya sea por exceso o por defecto, la utilidad real de estos termómetros parece ser la de mero soporte publicitario. «Suele dar la hora correcta, pero de la temperatura no me fío ni un pelo» afirmaba ayer uno de los taxistas de la plaza de Ourense. Los termómetros de los coches tampoco son demasiado exactos. Esto tiene una explicación fácil de demostrar empíricamente: «Prueba a estar dentro del coche durante dos horas, aparcado, con el sol dándote de lleno, a ver que temperatura coges». Los relojes del taxi, marcaban 28 grados, «pero pongo el aire y en un minuto baja tres grados», aseguró el taxista. El que estén expuestos a los rayos solares parece ser la causa del mal funcionamiento de los termómetros. «Tienen el sensor de temperatura dentro, cerrado a cal y canto, y cuando les pega el sol se recalienta demasiado la carcasa y tardan en enfriarse», explica un joven que espera el autobús frente a la oficina de Turismo. De cualquier manera, y teniendo en cuenta estos fallos, a la hora de valorar el calor que hace, nada como salir de casa y comprobarlo por uno mismo.