Gran Canaria
A Coruña
HERCULÍNEAS | O |
31 May 2005. Actualizado a las 07:00 h.
UN AVIÓN HA querido que dos pueblos emigrantes, el gallego y el canario, se encuentren a menos de tres horas de viaje. La semana pasada descubrí una isla diferente a ese proyecto de sol y playa que siempre nos han vendido gracias a la colaboración del Patronato de Turismo y el Cabildo de Gran Canaria. Sus responsables, Juan José Cardona e Ignacio Moll, hicieron lo posible y lo imposible por mostrar que en su tierra hay algo más que arena de las playas y turistas nórdicos. Quieren conseguir un millón de turistas españoles y, para ellos, los coruñeses son un mercado muy atractivo. Nos lo explicó de forma magistral el erudito Isidro, un filósofo experimentado capaz de orientar su vida para, como él dice, «administrar mi tiempo como yo quiero y no como obligan las apariencias». Él ejerció de guía iniciático y nos contó los secretos de la romería de la Virgen del Pino, de la catedral, de las monjas del Císter de Teror y sus pasteles y de muchas otras cuestiones. Lo hizo con la ayuda de Valentín, otro prodigio de amabilidad que se sentía como en casa porque, afirma, su mujer es de Pontevedra y su suegro de Lugo. Mientras dure el vuelo de Spanair, el paraíso de unos y otros está más cerca para todos. francisco.espineira@lavoz.es