Fernando Rey, en el recuerdo
A Coruña
TRIBUNA ABIERTA
03 Mar 2005. Actualizado a las 06:00 h.
FERNANDO Rey, que aparte de ser un entrañable amigo, fue un coruñés de pro, jamás pudo olvidarse de esta ciudad, donde había nacido y donde había pasado su infancia y adolescencia, y a donde, aunque fuese de forma accidental, había retornado siempre que se le ofreció una ocasión para hacerlo. Todavía recuerdo aquella mañana del 12 de agosto de 1992 en que mantuve una entrevista con Francisco Vázquez, nuestro querido alcalde, en la que le sugería la idea de que concediese a Fernando el título de Hijo Predilecto de La Coruña, teniendo en cuenta los grandes triunfos que había alcanzado en el mundo del cine. Nuestro regidor se quedó encantado con la idea y me dijo que también la aplicaría a otra persona. Se trataba de María Casares, hija de Santiago Casares Quiroga, ex presidente del gobierno de la República, y que, por entonces, ya había fallecido en su exilio de París. Pero, mientras que Fernando, olvidando todos los agravios cometidos por el franquismo contra su familia, aceptó encantado y en su día se presentó en nuestra capital para recibir tal distinción por parte del Concejo, María contestó, que, aunque llevaba La Coruña en lo más profundo del corazón, jamás regresaría a España, hasta que le fueran devueltos todos los terrenos y solares que le habían expropiado a sus padres. El alcalde, que para dar más fuerza a su oferta, había decidido dar estos dos nombres a dos calles que se habían abierto hacía muy poco en nuestra ciuad, finalmente fue sólo una la que se llevó el nombre de Fernando Rey, tratando con ello de perpetuar el recuerdo en la memoria de todos los coruñeses. Con frecuencia evoco aquel momento en que se descubría la placa de la calle que llevaría su nombre, porque Fernando, demostrando el buen humor que siempre adornaba su persona, hizo el siguiente comentario: «Estoy seguro de que cuando pasen cien años ya nadie se acordará de mí». Yo, entre tales dudas, pensaba, que sí es probable que, pasado tanto tiempo, nadie se acordara de él, pero de lo que sí estaba seguro, es que, hoy, ya fallecido, serán muchos los coruñeses que le dedicarán una oración por su alma o un entrañable recuerdo, y de que él sí sabrá agradecerlo, desde cualquier lugar del otro mundo en el que se encuentre. Muchas gracias querido amigo y recibe un fuerte abrazo. Enrique Cornide