La Voz de Galicia

Qué hacer ante una quemadura

A Coruña

R. D. Seoane a coruña

Análisis | Guía rápida frente al fuego, las escaldaduras y la electricidad Cien enfermeras de toda España revisan en el Palacio de Congresos el tratamiento de los pacientes quemados y desbaratan mitos, tópicos y meigallos

21 May 2004. Actualizado a las 07:00 h.

? diario, conviven y ayudan a vivir a personas sin piel. Son las enfermeras de las unidades de quemados. En ellas hierve el respeto ante el dolor marcado a fuego. Ayer, un centenar de profesionales clausuraron en la ciudad el primer congreso de la recién creada Sociedad Española de Enfermería de Quemados, impulsada por Concepción Cal Yáñez. Lleva 28 años haciendo lo que mejor sabe en el Canalejo, cuidar a quienes se queman, algo de lo que se ha hablado mucho durante tres días para mejorar la asistencia y, también, divulgar salud. Sólo agua Si la quemadura es grave -su aspecto, localización y extensión suelen dar pistas suficientes- la primera alternativa es, debe ser, acudir al médico. Para las más frecuentes, quemaduras de andar por casa, y tan habituales, el primer y único remedio es agua. Meter la mano, el pie o lo que corresponda bajo el grifo y cuanto más tiempo mejor. «Lo importante es detener el proceso», explica la enfermera. Nada de aceite, ni miel, ni pasta de dientes ni cualquiera de los remedios caseros que la sabiduría popular ha transmitido de generación en generación son válidos. Limpiar Calmada la zona, las quemaduras hay que limpiarlas y hacerlo con agua y jabón porque la suciedad impide la epitalización y favorece las infecciones. Las ampollas también hay que quitarlas. Hidratar y tapar Otro mito a desterrar: las quemaduras no siempre curan mejor al aire, sobre todo por el riesgo que supone exponer las heridas a la polución en la actividad laboral o doméstica diaria. Lo mejor y más a mano es extender abundante crema hidratante, sin frotar, y colocar una gasa. Cuestión aparte es el hospital, donde las unidades pasan controles de asepsia, existen áreas aisladas y algunos enfermos sí están descubiertos, sobre todo por la incomodidad que suponen los vendajes en el rostro. Siempre duele «Siempre duelen y mucho», subraya Concepción Cal. Para los calmantes, no obstante, «hay que ir al médico», subraya. El lugar sí importa Advierte la profesional la importancia de acudir al especialista también cuando la quemadura afecta a determinadas zonas, sobre todo el rostro, porque puede afectar a los ojos y las vías aéreas, o bien si incide en la movilidad. «Las manos -indica- casi siempre se acaban quemando aunque el fuego o la escaldadura o el agente que sea afecte primero a otra zona, porque por instinto intentamos apagarnos y lo hacemos con las manos». Ojo con la luz A juicio de la enfermería, existe un caso en el que siempre se debe acudir a urgencias: las quemaduras eléctricas. Su aspecto exterior no suele ser alarmante, pero la electricidad puede alterar órganos vitales, como el corazón.


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