Escritor obsesionado por defender la paz
A Coruña
20 Dec 2003. Actualizado a las 06:00 h.
De Malaspina podría decirse que buscó la cárcel por decir la verdad. El tiempo de ocultismo y delaciones en que se vivía hicieron el resto, cobrándosele la absolución en el anterior juicio que le había instruido la Inquisición. A ello contribuyó también su escrito Reflexiones relativas a la paz de España con Francia , donde criticaba la firma del tratado con la nación vecina, que le valdría a Godoy el título de príncipe de la Paz. Los españoles, además, aguardaban la publicación del histórico viaje de Malaspina, pero la obra fue cercenada, pues el rey decidió la prisión en Sevilla del padre Gil, clérigo de la iglesia del Espíritu Santo, que iba a ser quien se encargase de la redacción del libro. En él, Malaspina propugnaba que a América se le debía de conceder una amplia autonomía para que, en libertad, se desarrollase política, social y económicamente. Durante los seis años en que estuvo prisionero en el castillo de San Antón, Malaspina escribió varios ensayos, tanto económicos como morales y de crítica literaria. Libertad A finales de 1802, como resultado de la presión de Francesco Mezzi y del propio Napoleón, el rey decidió liberar a Malaspina, aunque con la condición de que abandonase inmediatamente España. En marzo de 1803 desembarcó en Génova, estableciéndose poco después en la ciudad de Pontrenoli. En 1805, el rey de Italia le nombró auditor del Consejo de Estado. Falleció el 9 de abril de 1810.