Cemento y pecados
A Coruña
HERCULÍNEAS | O |
03 Nov 2003. Actualizado a las 06:00 h.
El carné de identidad de una ciudad tiene fotomatón de cemento. La arquitectura es el alma de la urbe, que en A Coruña está sobresaturada de pecados. Dicen los arquitectos que firmaron los proyectos del Agra do Orzán que de algo tenían que comer. Y entre el primer y el segundo plato, la ciudad modernista se transformó en monstruo. Cuarenta años después de aquello, A Coruña parece Berlín. Su skyline está lleno de grúas bailando al ritmo de la batuta de Urbanismo, la ciudad recibe cada pocos meses un nuevo gran proyecto y cuenta con cientos de estudiantes en la Facultad de Arquitectura. Sin embargo, son los constructores los que pagan. Y son los que deciden qué estética debe tener el edificio: suelen tirar a lo seguro y no pocas veces se repite el pecado del Agra. Ahora que la ciudad seguirá el ejemplo de Barcelona reinventándose a sí misma con la transformación del puerto, podría también imitar a la ciudad condal en la vanguardia de sus edificios civiles, en la creatividad de unas construcciones de las que se habla en media Europa. Ya es hora de crear un nuevo símbolo como lo fue la Marina, de que nos confesemos por los pecados del cemento.