Verde, que te quiero verde
A Coruña
HERCULÍNEAS | O |
22 Oct 2003. Actualizado a las 07:00 h.
EL CEMENTO hace gris la vida. De esa áspera superficie sólo salen raspones. Por eso, los jardines se han convertido en un oasis visual en cualquier colmena de argamasa. El verde no es sólo sinónimo de ecología. Es ese espacio del que todos podemos gozar sin tener que pasar con caja. Lo subvencionamos con nuestros impuestos, pero el gasto vale, casi siempre, la pena. Dice el Ayuntamiento que se va a gastar casi cuatro euros diarios en cada metro cuadrado de zona verde. Según el censo municipal, tocamos a casi cuatro metros cuadrados de zona ajardinada por cabeza y, siguiendo con la proporción, no parece que tres mil pesetas de las de antes sean un peaje demasiado elevado para quienes gustan de pasear, correr o, simplemente, disfrutar de un buen paisaje. El problema es que parte de esos fondos van destinados a reparar los desperfectos que cualquier desaprensivo causa al pie de un monumento floral porque no le gusta una letra, una figura o, simplemente, un color. Con los parques de Bens y Eirís en marcha, el proyecto del de Oza y las mejoras en Santa Margarita, el dinero sirve para algo más que para tapar a los vándalos.