Arte sacro
A Coruña
PLAZA PÚBLICA | O |
15 Oct 2003. Actualizado a las 07:00 h.
SOBRE UNA pequeña parcela en uno de los laterales de la Real e Insigne Colegiata de Santa María se alza un edificio en cuyo interior se guarda un tesoro que a lo largo de varios siglos ha ido protegiendo amorosamente los distintos abades que ha tenido el templo. Fue en los años noventa cuando se abría al público este Museo de Arte Sacro, merced al tesón, buen hacer y preparación del actual abad Rafael Taboada Vázquez. Era difícil en tan pequeño espacio crear unas salas atractivas, pero el ingenio y el «virtuosismo en el manejo del espacio» (así lo califica el libro Guía de Arquitectura. A Coruña) del arquitecto Manuel Gallego Jorreto lo han conseguido, con unas escaleras realmente sorprendentes y lúcidas. Las joyas que componen este Museo de Arte Sacro (algo más de un centenar de la colección de platería) van desde dos piezas extranjeras extraordinarias, la arqueta y el ostensorio donados por doña Mariana de Neoburgo en el siglo XVII durante su visita a la ciudad, cálices, arquetas, custodias, copones, relicarios, coronas, campanillas, incensarios, broches de capas, etcétera. Numerosos plateros trabajaron para la Colegiata y se muestra su obra en este coqueto y extraordinario museo.