El presidente de la CEC define al alcalde como «el mejor patrimonio de la ciudad»
A Coruña
«Estoy abrumado», respondió el candidato socialista a los elogios recibidos en la sede de los empresarios «Me encantan los achuchones», dijo Vázquez tras una jornada en la que «pateó» las calles
22 May 2003. Actualizado a las 07:00 h.
«Me encantan los achuchones». Palabra de Francisco Vázquez. Ayer los recibió en la calle y en los despachos. Primera parada, mercado de San Agustín. El candidato reparte claveles. Antaño hacía lo mismo en la Fábrica de Tabacos, pero ya se sabe. Tras recibir cuarto y mitad de achuchones, se vive un momento divertido. Los Smart de Corcoba rodean la plaza a la salida, así que el alcalde retrocede para no facilitar a los «gráficos» (así llama a los fotógrafos) la curiosa imagen. Sí posa minutos después, en María Pita, con su Policía Local, que acaba de recibir el certificado de calidad Aenor. «Ayer le dieron esta distinción a la Guardia Real», saca pecho. Por la tarde, toca visita a la sede de la Confederación de Empresarios de A Coruña (CEC). Hace unos días fue Corcoba y lo recibieron siete. Vázquez atrae a toda la junta directiva. Hay 18 empresarios. El presidente de la CEC, Antonio Fontenla, se entrega. «Paco es el mejor patrimonio de La Coruña», empieza. «Si la ciudad está creciendo, es porque tiene un alcalde como éste». Cuenta Fontenla que cuando va a Vigo le dicen los de allí que quieren a Vázquez de alcalde, «pero yo contesto que es intransferible». «Estoy abrumado», responde el alcalde a tanta flor. Visita relámpago a Nostián y, después, parada en la sede del Relámpago, el equipo de fútbol de San Vicente de Elviña, que va a reformar su local con cargo al Ayuntamiento. «La Coruña está muy bonita», le agradece una señora. «Por eso somos coruñeses, por eso, ¿verdad, señor Paco?», media otra. Para cerrar la jornada, se patea la calle Barcelona. Los críos animan el paseo. Uno le pide una piscina para Los Rosales: «A ver si hay hueco», contesta el alcalde. Con una cría mantiene esta miniconversación: -Paco, el otro día vi el parque de Bens. -¿Y te gustó? -Sí, pero es muy lejos. Sigue su camino el candidato. Ahora le entrega el programa a un señor: «Soy un voto suyo», se presenta el hombre. Hay gritos de «Paco, te queremos». Hay mujeres al borde un ataque de nervios: «Ay, qué emoción, don Francisco», grita una cuando se lo encuentra de frente, emocionada como si se acabase de topar con un beatle . Le acepta la propaganda hasta una mujer que luce chapa de Nunca máis . Le piden autógrafos, como el que se lleva Noelia, 18 años, que el domingo votará por primera vez. «A Paco», revela, «pero no cubra la calle Real», le pide. Una mujer que pasa de los sesenta toma el panfleto de la mano de Vázquez. «Fun-le dice- ó mitin de Meicende. Qué ben falou. Os mudos non falan así, non».