Alrededor de 130 pasajeros que pretendían viajar a Madrid en el avión de las dos de la tarde se quedaron en tierra porque el vuelo fue cancelado «por causas técnicas»
04 Oct 2002. Actualizado a las 07:00 h.
Alvedro anda manga por hombro. Y esta vez el tamaño de la pista no importa. Tampoco el 11-S. El vuelo que tenía que llegar de Madrid ayer a las ocho y media de la mañana no lo hizo hasta las once. Y el que tenía que partir hacia Madrid a las dos de la tarde tampoco lo hizo. Ni a las dos, ni a las tres, ni hacia atrás. Se canceló. ¿Por qué? «Por causas técnicas», dijeron por los altavoces. Aena culpa a la huelga de celo que mantienen los controladores, pero éstos dicen que no, que la culpa la tiene la empresa pública, «por su mala gestión». Mientras unos y otros se lanzan los trastos, los pasajeros se amotinan.
Las 130 personas que ayer se quedaron en tierra, sin poder viajar a Madrid a las dos de la tarde, estaban que se subían por las paredes. Los más perjudicados eran los que necesitaban llegar a Barajas para enlazar con otros vuelos, nacionales o internacionales. Se les notaba a chorros porque eran los que más gritaban. Se oyeron insultos contra todo y todos. Como los que se lanzan al televisor en un partido de fútbol. Hierro nunca los oirá. Los controladores, tampoco.