¿Qué fue de la peluquera millonaria de Peruleiro?
A Coruña
SUSANA BASTERRECHEA EN DIRECTO Loly Sánchez ganó cinco millones de euros hace siete meses
08 Mar 2002. Actualizado a las 06:00 h.
El famoso Piraña de Verano azul es un talludito y esbelto ingeniero de Telecomunicaciones. El pequeño ruiseñor, Joselito, es de mayor un asiduo del Cine de Barrio de Parada. Pero, ¿qué fue de la peluquera de Peruleiro que, de la noche a la mañana, se convirtió en millonaria? ¿Ha viajado al Caribe? ¿Conduce ahora un Ferrari? ¿Se ha comprado, acaso, un chalecito en la Costa del Sol? Hace siete meses, un golpe del gordo de primitiva llenó los bolsillos de la familia de Loly Sánchez con, exactamente, 5.042.491,56 eurs, unos 839 millones de entonces. El boleto lo compró y lo marcó el marido de la peluquera. Ella lo selló en la administración del barrio. Durante varios días trajo de cabeza a sus vecinos, ávidos por saber quién era la afortunada. Cuando se descubrió el pastel, Loly no quiso hablar. Lo hizo uno de sus hijos: «Mi madre es una persona del barrio de toda la vida y esto la ha cogido por sorpresa. Ella no quiere cambiar de vida y quiere seguir con su trabajo». La vida de siempre duró poco. Una semana después, la peluquería Loly, de la calle Manuel Deschamps, echaba el cerrojo para siempre. Se habían acabado los rulos, los tintes y las permanentes. «Pues siguen haciendo una vida normal y ella aún viene por aquí bastante a menudo a sellar boletos», cuentan los loteros de Peruleiro. Al parecer, Loly sigue apostando fuerte. Pensará que si no hay dos sin tres, quizá tampoco haya una sin dos. «Es gente humilde», dicen en Peruleiro. Pero Loly ha dejado el segundo piso sin ascensor y de alquiler en el que vivía. Hace dos meses se trasladó a su casa. No está en las zonas pudientes de la ciudad, sino sólo dos calles más abajo de la antigua, como quien dice. Cerca de Riazor y de la playa. «Cuando le tocó dijo que se iba a comprar un piso, y así fue. Pero le gusta el barrio y no se ha ido muy lejos», comentan los dueños del café bar Lyss. Pese a ser dueña y señora de una millonada, nadie habla de lujos, sólo de algún capricho. «Nos dijo que los Reyes le pusieron un coche, pero no es nada ostentoso», cuentan los loteros. Lo dicho, no hay Ferrari esperando a Loly Sánchez en su nuevo portal.