FÁBRICAS
A Coruña
RAMÓN CASTRO EL VIADUCTO
07 Jul 2001. Actualizado a las 07:00 h.
Las fábricas de tabacos y de armas comparten un mismo sino. Aunque viven situaciones diferentes, acabarán desapareciendo bajo jugosas operaciones urbanísticas. El valor de los terrenos ha sido su peor enemigo. Esto lo saben las empresas interesadas, el Ayuntamiento, los trabajadores y toda la ciudad. A estas alturas, nadie duda de que las amplias parcelas de A Palloza y Palavea acogerán en pocos años modernas urbanizaciones, instalaciones sociales, zonas verdes y lo que haga falta. Es también el sino de los tiempos. Las grandes industrias abandonan el centro de las ciudades. Pero deben ofrecer algo a cambio. O mucho, en consonancia con las plusvalías que se calculan. En ambos casos, el Ayuntamiento guarda un as en la manga, le compete cualquier decisión sobre recalificación de terrenos, y con firmeza y paciencia podrá lograr que los beneficios sean para todos. La Xunta también tiene la palabra para evitar que Galicia sea un desierto industrial. Un último detalle comparten Tabacos y Santa Bárbara: cientos de trabajadores de probada cualificación y dos comités de empresa que se saben tragar la rabia para defender sus derechos con seriedad, en un ejercicio de responsabilidad y en busca de una Coruña mejor. Roberto Teixido y Elvira Alfonso, que lideran a ambos colectivos, tienen asegurada la prejubilación, pero luchan por los que vienen detrás.