La Voz de Galicia

Sin novedad en el triángulo de la diversión

A Coruña

REDACCIÓN A CORUÑA

La localidad sadense es la nueva reina de la «movida» de tarde, por delante de Santa Cristina y A Coruña Dos policías locales, él y ella, pasean por la calle Juan Flórez. Son las siete de la tarde y aquí no hay marcha. Tampoco delincuentes pidiendo «veinte durillos». La escasa chavalada que apura presuntas coca-colas en los locales habla de una «tarde tranquila». No hay quien cobre el «impuesto revolucionario» porque la policía local, bien viva tras el incidente del pasado sábado, ha espantado a los «dame algo, chaval». En realidad, Juan Flórez no es un foco de la «movida», sino un punto de paso cara a otras latitudes. Por ejemplo, cara a la estación de autobuses, donde la masa toma el autobús para Sada, que ha sustituido a la ahora alicaída Santa Cristina como zona de moda en la muy juvenil sesión de tarde-noche.

11 Mar 2001. Actualizado a las 06:00 h.

«Vete a Santa Cristina, a ver si hay algo», invita al periodista un joven que chatea en un cíber de Juan Flórez. No está muy informado. En la localidad oleirense lo único que se mueve son las olas. «Desde que cerró la discoteca Bambina, esto cayó mucho», apunta un hostelero de la zona. Chevalier tampoco abre por las tardes. Así que las discotecas, que son los motores de la marcha, están cerradas. Sí que hay pubs abiertos. Y algún supermercado, donde se rumorea que se pillan botellas. «Eso es mentira. No hace falta porque en los pubs ya ponen litros», aclara una quinceañera. «¿De qué?», pregunta el periodista. «De todo», responde. «Esto está muerto. Vete a Sada», aconseja después. Estamos en Sada. Un par de chavales nos guían hasta la escarpada calle Sadadarea. Son las ocho de la tarde y los locales están abarrotados. Nadie bebe en la calle. «A un amigo mío lo pillaron con una botella de cerveza en una acera y le cascaron 50.000 pesetas de multa», cuenta uno de los sherpas. Nos cruzamos con un chaval, presunto pastillero, que musita un «¿tenéis algo?» que lo delata. Son las nueve y la calle de moda de la localidad de moda se vacía. «Vamos a Baroke», gritan. Es la discoteca. Camino de ella, dos menores contentillas informan de que «toda La Coruña está en Sada». ¿Por qué? «Porque Baroke se sale», responden. «La Coruña está muerta hasta las once de la noche. Antes de esa hora, sólo salen niños de 14 y 15». Ellas tienen 17. Llega la policía local de Sada. Son cuatro agentes. Controlan que nadie beba en la calle y las trifulcas. Trabajan desde las cinco de la tarde hasta las siete de la mañana. «Hoy llevamos un día tranquilo», informan. Dentro de Baroke no hay calma. «Ahí se meten 1.000 personas», informa un agente. «Si quieres hacer fotos para Interviú, vete a la parte de arriba, donde están todos machacando. Pero no follan, ¡eh!», le dice una niña al fotógrafo. Del local sale una joven. Se desmorona en la acera. Los amigos quieren llamar a una ambulancia. «¡Nooooooo!», grita. Y se cae.


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