La Voz de Galicia

Peligro en alta mar

A Coruña

EMILIANO MOUZO COSAS QUE PASAN

15 Feb 2001. Actualizado a las 06:00 h.

El mar es tan blando que cualquier cosa puede poner en peligro la vida de los marineros. El viento, el oleaje hacen que su corazón esté siempre en vilo. La niebla es otro de los enemigos de los hombres del mar. Sus ojos se ciegan y tan solo los sofisticados equipos con que van dotados ahora los barcos ofrecen potentes luces a su oscuridad. Y los objetos que flotan como escondidos entre aguas. «Peligro al canto», dicen los patrones y capitanes. Un pequeño tronco que va a la deriva es suficiente para abrir un boquete en el casco de un buque. La vía de agua es un hecho. El hundimiento, una posibilidad. Más aún si el artilugio que intenta pasar desapercibido entre las olas es metálico. Si el objeto es como el que tuvo que rescatar el remolcador de Salvamento Marítimo Ría de Vigo: la pluma de una grúa, de alrededor de treinta metros de largo. Se encontraba a la deriva a unas treinta millas de la Torre de Hércules. Fue avistada por varios buques. El objeto parecía avisar del peligro que suponía. En una de sus vigas laterales aparece la palabra danger (peligro). El Centro Zonal de Salvamento Marítimo coordinó la recuperación del artilugio. El Ría de Vigo puso rumbo a la zona. Recogió el aparato y lo trasladó al puerto coruñés. Quedó amarrado en el muelle de Trasatlánticos.


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