Consagrarse en el barro
CDLugo
29 Jan 2026. Actualizado a las 19:33 h.
Manuel Couso es empleado del CD Lugo y ejerce su labor como utillero del primer equipo. Lo conozco desde hace muchos años y tengo el honor de haber compartido con él el primer ascenso del club a Segunda División en 1992.
Durante el partido de la jornada pasada en Avilés, pensé varias veces en él, en su faena y me imaginé el duro trabajo que le esperaba una vez concluyera el encuentro. Organizar, clasificar, separar los kilos de ropa empapada y con el barro acumulado. No debió de ser tarea fácil volver a introducir todo el equipaje en las mismas bolsas y baúles que viajaron en la ida.
Couso y yo vivimos muchos partidos con un colorido similar, donde el inicial verde se iba mezclando en el transcurso del partido con un marrón pastoso que se pegaba a las botas y que a duras penas íbamos sacudiendo. Lo del domingo pasado se puede calificar de fútbol en estado puro, aunque ya superado especialmente en categorías profesionales, de vez en cuando hace su aparición para recordarnos de dónde venimos.
En todo caso, aunque las condiciones no eran las más adecuadas, creo sin ninguna duda que las oportunidades aparecen cuando menos te lo esperas y coincidencia, casualidad o causalidad, puede que ese partido marque un ciclo dentro de la temporada. El modelo de juego del equipo está caracterizado desde el inicio de temporada por un fútbol combinativo, con un perfil de jugador que responde a una mentalidad netamente ofensiva, con talento y calidad técnica contrastadas.
El balón es el protagonista y el plan es llegar al área adversaria a través de la combinación y movilidad permanente de jugador y balón. Pues caprichos del fútbol y de todo lo que encierra este deporte, este equipo puede haberse consagrado en un terreno de juego que está en las antípodas de lo que requiere su estilo.
Los equipos evolucionan, crecen, no siempre en las mejores circunstancias y puede que este equipo necesitara un partido como el del pasado domingo para afianzar su compromiso. Enfrentarse a un rival en unas condiciones como las del estadio avilesino para definitivamente creer en sí mismos. Reconocer que conforman un equipo competitivo. Ser capaces en las condiciones más duras, no solo ganar, si no de sobreponerse a un gol encajado casi en el calentamiento, a un terreno de juego que bien se podría aprovechar como excusa y nadie lo rebatiría, y yo diría convencerse a ellos mismos del protagonismo ascendente que les espera porque ahora saben que el play off ya es un objetivo que no lo van a dejar escapar.
No tengo ninguna duda de que Couso, desde su parcela, en ese vetusto estadio, con un diluvio encima, con un césped reconvertido en barro, presintió que hoy era el día. El talento al servicio del equipo, la inteligencia aliada de la efectividad.