«Es una derrota inesperada», reconoció Setién
CDLugo
19 May 2014. Actualizado a las 11:58 h.
Quique Setién, entrenador del Lugo, admitió tras el choque que «la derrota fue inesperada, aunque siempre entra dentro de lo posible. Nos obliga a tener las orejas tiesas». Y es que los rojiblancos vieron cómo su planteamiento inicial se hacía añicos después de que Guzmán adelantase al Alavés. «Sabíamos que era difícil hacerles daño, porque tienen jugadores fuertes por arriba y que son disciplinados. Había que tener paciencia, llevar el balón a los lados y castigar por fuera. Pero, lógicamente, no contábamos con su gol, que les sirvió para reafirmarse en sus ideas», explicó el técnico cántabro.
En cuanto a la acción del gol, en la que Guzmán condujo el cuero y esquivó a todos los futbolistas locales, Setién apuntó que «no les puedo pedir a mis jugadores que sean más rápidos que ellos. Quizás carecimos de picardía para hacerle una falta. Pero no es normal que un rival se plante solo ante la portería después de recuperar el balón en su campo».
El Lugo realizó una primera parte gris, en la que apenas imprimió ritmo a sus acciones. No obstante, Setién afirmó que no vio al equipo «relajado en ningún momento». «Nos han marcado un gol y hemos metido al rival en su área durante setenta minutos», expuso. «Estoy encantado con la actitud, el trabajo y el compromiso de los jugadores. De hecho, han llegado al final mucho mejor que el rival», agregó.
La derrota padecida a manos del Alavés obliga a los rojiblancos a mirar de reojo hacia los puestos de descenso. No obstante, el preparador cántabro aseguró, en relación a los flojos resultados recientes, que «la permanencia es el objetivo marcado y conseguirlo significa acabar bien la Liga». Además, lamentó las pérdidas de tiempo de los vascos: «La culpa es del árbitro, porque le tomaron el pelo».
Alberto López, práctico
Alberto López, entrenador del Alavés, reconoció que «en la situación que estamos, lo que cuenta es ganar». «El Lugo juega muy bien y cuesta sacar buenos resultados en el Ángel Carro. Es difícil aguantar los noventa minutos, porque llegan mucho al área rival. Pero el hecho de que intentasen jugar directo los últimos diez minutos significa que algo estábamos haciendo bien», comentó.