La energía infinita del capitán
CDLugo
Manu cierra el año sin perderse un solo minuto en Segunda
29 Dec 2013. Actualizado a las 07:00 h.
Incombustible, infatigable, el de las energías eternas... Cualquier definición se queda corta ante el «¡eterno capitán!» que corea la afición domingo sí, domingo también, en el Ángel Carro. Siete temporadas en el Lugo lo contemplan. Porta el brazalete en su brazo izquierdo, casi tatuado, sobre la camiseta rojiblanco. Es José Manuel Rodríguez Morgade, Manu.
Lo suyo es acumular minutos. Más que nadie. En el Lugo, y también en todo el fútbol profesional español. Ningún jugador de campo es capaz de seguirle el ritmo. Desde que fue sancionado en el año del ascenso. Desde la jornada 35 de un año glorioso. Desde el 31 de marzo de un 2012 imborrable para la memoria futbolística lucense, la banda izquierda ha sido, es, de su propiedad.
¿Cuánto queda de aquel futbolista que se ganó a base de sacrificio la titularidad tras la llegada de Quique Setién? ¿De aquel que, con Fonsi Valverde, ocupó por primera vez el puesto de lateral izquierdo en una defensa de cinco?
Aquella fue una señal de lo que iba a llegar. De un proceso de reconversión que lo ha convertido en uno de los laterales más reconocidos y reconocibles de la Segunda División. En un jugador que no deja de sorprender a compañeros y aficionados. Al que las molestias físicas, que las tiene, como todos, no impiden nunca mantener ese ritmo alto o muy alto, pocas veces baja el pistón, en cada una de las jornadas.
75 partidos seguidos
Dicen los números que Manu lleva 75 partidos consecutivos en sus botas. Ni la fatiga, ni las tarjetas, lo detienen. En un Lugo que se caracteriza por su juego limpio, él cumple a la perfección su tarea sin tener que recurrir a marrullerías. Tampoco entradas a destiempo que le coloquen en el disparadero ante los colegiados ni condicionen su participación en la jornada siguiente. Lo que no le impide, no obstante, meter el pie cuando es necesario hacerlo.
Son 6.750 minutos consecutivos. Solo es capaz de seguirle el ritmo un portero, un clasicazo del fútbol español como es Esteban, en el Almería. Los 42 partidos de la temporada pasada. Los 19 de ahora, con el añadido de que se trata de fútbol profesional. Un peldaño por encima de la Segunda B en la que el ourensano de Suiza se ganó su brazalete de capitán rojiblanco.
Siete temporadas para Manu, quien el pasado verano decidió quedarse en un Lugo del que es santo y seña. En una plantilla que cambia casi una mitad año sí y año también, él se ha ganado siempre el derecho de continuar, batiendo récords de longevidad luego refrendados sobre el césped. Un caso que remite a otros tiempos, cuando los futbolistas se enfundaban una camiseta que les acompañaría hasta la retirada. A sus 29 años, aún queda lejana.